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Eso, así no, pero que Sí Incluya


En cualquier “conflicto” podemos defendernos  o aprender: En lugar de decir “Tú me asustas”, digamos “Tú me interesas”. Anónimo (alguien lo expresó).


 Por: Juan M. García Escalada (Psicólogo Social, Sexólogo Social y docente).

En mis tres años de especialización en sexología social, muchos eran quienes dejaban  lentamente los cursos de estudio. La mayoría eran  varones que se alejaban. Es que cuando quieres educar, tienes necesariamente que conocer tu verdadera sexualidad. 
Un educador no debe imponer. Debe dar a conocer.  Y  puede dañar si lo hace con el conocimiento que traen consigo el prejuicio, el miedo y la  falsedad. 
El alemán Arthur Koestler decía: “No hay verdades absolutas”. 
 Las “verdades” son consensos sociales, que respeten las diferencias; cuyo límite es el daño que pueda hacer a los otros/as, dentro de la evolución del pensamiento humano en lo social y cultural.
La ESI son las siglas de Educación Sexual Integral. 
Allí está la ley y espera. Y, ¿por qué es tan importante su aplicación, más allá de credos y filosofías de vida diferentes?
La sexualidad humana en su totalidad -no sólo su genitalidad como se la confunde- es parte intrínseca de nuestra constitución humana y no sólo tiene que ver con la procreación sino con la evolución del sentido de vida en nosotros, seres vivientes.  Ya que la persona no puede prescindir de la alegría vital que transmite el máximo placer humano y que ha sido negado hasta con la persecución, la discriminación y la violencia inquisitorial. 



El miedo que genera ese viaje hacia el interior humano (del propio placer a descubrir) lo que los franceses llaman, “la petit mort”, necesita para ser superado (el temor) como única especie, de Educación.
Es que la muerte no es lo que apologistas diversos han mostrado como algo  que el  ser humano debe temer. Ello lleva a la perdida del miedo a vivir, y busca reemplazos con derivas que llevan a someter al otro/a con sus egolatrías, sus fantasías distorsionadas y de fetiches consumistas con los consiguientes trastornos de la personalidad.
 No me alejo de lo que quiero hablar- escribir. Es que los planteos abiertos sobre los aspectos inherentes a la sexualidad hace que se instale en la sociedad esas falsas dicotomías entre lo normal y lo natural y lo diferente, impidiendo entablar una dialéctica reveladora de las encrucijadas que el ser humano debe sortear en la vida diaria.
Los cambios culturales llevan su tiempo. Recuerdo cuando en la década del ‘60  se viajaba en transportes donde se inundaba con humo de cigarrillos, pasaron casi 30 años para que se respetara la cultura de no fumar en esos y otros ámbitos cerrados.


 
Luego de la llegada de la democracia en nuestro país, el colectivo gay tuvo que luchar para ser aceptados en la sociedad y tener en la actualidad una ley muy adelantada en derechos civiles del mundo.
Ahora, se enfrenta con la situación el colectivo Trans. Son actualmente los más rechazados, aún por ciertos sectores feministas y progres. Según la historia, el sabio griego Tiresias, que era ciego, se transformó en mujer a los 7 años. Es así, la historia como memoria nos da raíces. 
Cuando se termina de leer el excelente libro Las malas, de Camila Sosa Villada, en esa prosa-crónica clara, precisa, concreta y contundente de las vivencias cotidianas que padece  este colectivo, puede quedar claro la importancia que tiene la educación sexual, no sólo para los jóvenes adolescentes sino primordialmente para los adultos, que miran con horror a la creación de sus propios fantasmas. 
La naturaleza sorprende: Nos ha creado. Y ella no es ni buena ni mala, no es moral ni inmoral, es simple y sencilla, a la vez profunda y misteriosa. Lo que no logra entender el humano es que no puede estar por sobre ella.


El ser humano necesita comprensión y amor. El conocimiento permite saber para comprender. El conjunto inglés Los Beatles cantaban All you need is love. Ese aprendizaje del amor por la vida y todo lo que nos rodea. Que cuando no lo entendemos, lo inmediato es el rechazo. Lo decía la escritora inglesa Agatha Christie, “La única y verdadera fortuna es haber tenido una infancia feliz”.
La Educación sexual integral permitirá que las generaciones futuras puedan tener otra mirada de Respeto a lo que se presenta “como diferente”. Y que en esa educación sexual que participe también la mirada no binaria de la educación sexual integral. Porque si seguimos tratando con una manera ideológica nuestras dificultades personales culpando el “otro/a”, seguiremos perpetuando esa tendencia enfermiza del mundo al distinto y se agravará en lugar de cambiarla.
Claudio Minoldo

Claudio Minoldo

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