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Pases de facturas entre la gestión Picat y sus antecesores, tras la aprobación del nuevo organigrama

Los cruces entre gestiones recrudecieron esta semana
Desempleo, promesas incumplidas, deudas y ahorros formaron parte del intercambio entre las actuales autoridades de Jesús María y sus antecesores.

La aprobación del nuevo organigrama -que giró el intendente Luis Picat al Concejo Deliberante- reabrió una línea de fuego que parecía acabada con sus antecesores.
Es que dentro del nuevo esquema organizativo del gabinete, Picat incluyó la posibilidad de duplicar la cantidad de subsecretarías y triplicar la cantidad de direcciones.
Y aunque es atribución específica del intendente darle forma a la conformación de su equipo de trabajo, el hecho de que lo haya promovido dentro del marco de la pandemia fue el argumento elegido para la crítica.
“No cuestiono la facultad que tiene el intendente para armar su gabinete, pero hacerlo en este tiempo de pandemia no es ni oportuno ni conveniente. Va a crear, en principio, 9 cargos, porque aún no sabemos cuánta gente formará parte de la Agencia de Desarrollo. Dijo que era para organizar la carrera administrativa. Y no es cierto: esto es para la planta política, mientras tenés un municipio totalmente paralizado”, criticó la exintendenta y actual concejala Mariana Ispizua.
Los cruces entre gestiones recrudecieron esta semana
Picat no se hizo esperar y reflotó lo que ya había planteado en la apertura de sesiones del Concejo Deliberante del primero de marzo pasado: que había recibido un municipio con una deuda de $ 89 millones.
Pero fue un poco más allá también al dar a entender que la anterior gestión gastaba con ineficiencia o que tenía gastos superfluos y que desde que están al frente de la administración lograron ahorrarse otros $ 30 millones.
Y recordó que al no percibir su sueldo como intendente y como sus funcionarios aceptaron reducirse las remuneraciones, se produjo otro ahorro de  $ 3 millones.
Paralelamente a las expresiones de Ispizua, Compromiso Ciudadano (sin aval de la concejala) envió un comunicado en que hizo matemáticas puras. Si se cubriesen todos los cargos que se crearon y se les pagase lo mismo que los cargos que sí están ocupados, el incremento anual sería de alrededor de $ 8 millones.
Dicho planteo no contemplaba, por cierto, que algunas de esas funciones creadas en el nuevo organigrama ya vienen siendo cumplidas por personal, pero bajo la modalidad de contrato.
Picat descartó el incremento planteado en el comunicado del partido opositor: “El organigrama nos sirve para organizar la estructura del ejecutivo y del personal. No es que vamos a ocupar todos los cargos. De hecho, mucho quedarán vacantes, pero nos sirve para señalar qué función tiene que cumplir el actual personal. Y el costo sólo aumenta en $ 25 mil por mes”.

La nueva estructura

Los cruces entre gestiones recrudecieron esta semana
El segundo proyecto normativo que envió el Ejecutivo al cuerpo de ediles para reformar el gabinete autorizó la creación de la Subsecretaría de Gobierno y la Subsecretaría de Desarrollo Urbano y Servicios Públicos, y de las siguientes direcciones: Coordinación de Políticas Sociales, Cultura, Deportes, Educación, Inclusión Integral, y Saneamiento. Paralelamente, se creó la Agencia de Desarrollo Económico.
Picat declaró públicamente durante la campaña electoral 2019 que el municipio estaba sobredimensionado y que si ganaba las elecciones podría arreglárselas con cuatro o cinco funcionarios.
El nuevo organigrama contradice aquellos dichos, pero hay que ser francos en que, por ahora, se trata de un esquema que tiene la mayoría de los puestos creados vacantes.

Viejo debate

¿Dónde está el límite dentro del Estado Municipal  respecto de la generación de empleo? Está claro que el gobierno de Frizza/Ispizua están en las antípodas de lo que piensa Picat.
Desde que gobierna, Picat dio de baja una incontable cantidad de contratos laborales. Primero, a los que heredaba de la gestión anterior. Y, durante la pandemia, a aquellos que no iban a poder desarrollar ningún tipo de tareas porque estaban paralizadas sus actividades.
“Hay algo de lo que nadie habla y es que se dieron de baja todos los contratos de Cultura, de Deporte, y del Promuvi (Programa Municipal de Vivienda). Y es gente que tampoco pudo cobrar el IFE. Es todo el dinero que no está ingresando al circuito económico. Es obvio que así el municipio va a poder ahorrar. Pero es gente a la que no le debíamos soltar la mano”, consideró Ispizua.
Un Estado en crisis por la baja en los ingresos y la coparticipación ¿Debía cobijar igual a esos contratados para no empeorar la situación general del desempleo? Las opiniones sobre esto siguen divididas.
Claudio Minoldo

Claudio Minoldo

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