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Oportunidades

 “Buen Día Mundo, ¿Siempre Fenomeneando?”
Macedonio Fernández
Por: Juan M. García Escalada (Psicólogo Social y docente).

En su libro “La Función del Orgasmo”, W. Reich (fue discípulo de Freud)  inicia su escritura con una respuesta de un alumno universitario a la pregunta: “¿Para qué vivimos?  El estudiante responde: “Para vivir”. Claro que la respuesta depende… de lo que se entienda por vivir. 
Si es la “antigüedad” que nos ha llevado a este presente, hemos dedicado mucho tiempo en mirar hacia el afuera. Las respuestas no están en las religiones, en las políticas, en la frivolidad existencial del consumo, sino al decir del gran W. Whitman:”…todo está en mí, me he retorcido para sacar de mí…”. La ciencia interna humana.
El mundo vive esta pandemia, inédita para las generaciones presentes, como una de las tantas que ha tenido el planeta. Pero aquellas otras estaban insertas cuando el mundo era un mundo, y los territorios eran lejanos uno de otros. Ahora, (lo anticipó el canadiense Marshall McLuhan lo de “La Gran Aldea”) ya no hay un Mundo. Hay metrópolis-barriales de millones de personas y el planeta ha dejado de ser, ese espacio de lejanías imaginadas, soñadas e inciertas, (con una naturaleza que se recuperaba) para encontrar la misma hamburguesa en Córdoba, en Moscú, en Londres… 
Se ha distorsionado la diversidad cultural y se ha hecho toda una industria de consumo, muchas de las veces pérfida. Los pueblos confundidos eligen sus representantes llenos de narcisismo. Representantes de un proyecto de exclusión, carentes de capacidad empática y ególatras en sus maníqueas posturas. 
Sutiles, contundentes o metafóricamente violentas. Confunden la individualidad fundante de cada ser con un in- dividualismo pretendiente de hacerlo todo sólo y lograrlo sólo.
El francés A. Camus decía: “Un hombre sin relaciones no es nada”. Nadie sólo… es nadie. Una rosa hermosa en medio del desierto, no puede ser llamada rosa si alguien no la presenció; no existe. No somos nadie, si nadie nos ve. 
Pero debemos entender y aprender a ser responsables de lo que carecemos, de lo que podemos, y sólo así se comprenderá  al otro/a.  
Hay  desarrollo humano con solidaridad, servicio y empatía; algo que está careciendo una sociedad orbital, donde el valor de la vida está puesto en la histeria tecnológica y la supremacía del humano sobre la Naturaleza que lo parió. 
La Covid-19, con todo el dolor, el miedo, la muerte e  incertidumbre que nos hace vivir, nos da la gran oportunidad de repensarnos. 
En este tiempo  presente, (en metáforas de incertidumbres) se percibe en cada ciudadano, la particularidad de aquel que dice: “He quedado extranjerizado de mí mismo. No sólo minusválido, sino que no me conozco y no me siento” Macedonio Fernández (dixit)… 
- Profesor y… ¿ahora? ¿Y el futuro? ¿Lo que estudiamos nos sirve?
- Este futuro, modelo anterior,  no nos sirve. Nos va a destruir. ¿Qué hacemos?
Preguntan mis alumnos del último curso.
¿Seremos lo suficientemente adultos para responderles a esas nuevas generaciones?
Claudio Minoldo

Claudio Minoldo

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