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Familia y amigos de Verónica Tottis rompen el silencio para recordar su calidez humana

El amoroso recuerdo de sus primos, tíos, y de una de sus mejores amigas para que Verónica no sea solamente una triste crónica policial.

El 17 de diciembre de 2017, Verónica Tottis tuvo la feliz idea de convertirse en la administradora de un chat de whatsapp al que llamó “Mis Primos” y fue el alma de ese espacio de intercambio entre los Tottis que, aseguran, siempre se criaron como si fueran hermanos.
Y desde que se conoció la noticia sobre el crimen de Vero, el chat no volvió a ser el mismo: se llenó de preguntas sin responder, de dolor, y hasta de broncas compartidas.
Si uno escribe “Verónica Tottis” en un buscador, salen mayoritariamente noticias policiales con detalles sobre lo que se conoce hasta ahora.
Pero ahora que ya pasaron casi 15 días desde la infausta noticia, familiares y amigos decidieron romper el silencio y hacerle Justicia a su memoria, contando cómo era y que representaba Vero para todos ellos. Lo hicieron a través de unos audios en el mismo chat que ella creó.
Entre los primos, José Luis asegura que Verónica era “muy buena, alegre, tenía una risa contagiosa y le gustaba hablar macanas”.  Según su opinión, Verónica era la mejor.
Adriana, tía y madrina de Verónica, la describió con el pecho henchido: “Era humilde, una madraza. Siempre en nuestra familia fue la líder por su forma de hacer frente a las cosas. Siempre estaba dispuesta a todo, especialmente a mantener la unión de sus tíos y primos”.
Los audios se suceden y se pueden escuchar voces al borde de la lágrima, quebradas, con la emoción a flor de piel.
Nelby, otra de las primas, recordó que le llevaba 12 años y guarda recuerdos de la venida al mundo de su prima. “Era una muñequita, una niña muy compradora. Criada entre los abuelos, se conocía la historia de los gringos, del campo, hacer el salame, hacer el pan. De chiquita estaba en todos esos quehaceres”, detalló.
Todos los primos aseguran que Vero era la memoria de la familia porque se sabía todos los cumpleaños, todos los aniversarios.
“Le encantaba organizar, reunirse, estar en familia. Era cariñosa, educada, buena persona, buena madre de tres hijos hermosos. Nos reunía para Pascua, para Navidad. No te iba a traer problemas, sino soluciones”, completó Nelby.
Ese espíritu familiero también fue rescatado por su tía María Elena: “Era la responsable de hacer esas juntadas que quedarán en nuestro recuerdo para toda la vida.  Se acordaba de la fecha de casamiento de cada tío. Parece mentira, un sueño. Todos los tíos la teníamos como la líder del grupo. Era diferente, siempre predispuesta”.
Sergio, otros de los primos, también hizo su aporte: “Los momentos hermosos que hemos pasado con Verónica son inolvidables. Había que ver cómo te ayudaba y al mismo tiempo cómo era de jodona. Si te tenía que ayudar en algo, era la persona perfecta. Nos dolió mucho que le haya pasado una cosa como ésta. Te recordaremos prima”.
Otra de sus primas, Analía, destacó sobre Vero: “Hemos compartido una niñez sumamente feliz, convocados por nuestra Nona cada fin de semana, y donde crecimos un montón de primos como si fuésemos hermanos. En eso tuvo que ver mucho Verónica porque era la que le ponía la chispa de humor, las mejores ocurrencias. Se nos vienen a la cabeza innumerables anécdotas hermosas”.
“En cada reunión especial -por ejemplo, un casamiento- Verónica les hacía un discurso emotivo, bellísimo, siempre con palabras muy profundas”, destacó Analía.
Las primas, en especial, guardan memoria de la adolescencia y de la época en las que empezaron a participar de bailes en distintos lugares de Caroya y Jesús María. Aunque en el último tiempo no se veían mucho, el chat de whatsapp los tenía conectados todo el tiempo. “Ya creo, Vero, que nos has dejado un vacío grande, pero por otro lado nos dejás tantos recuerdos, tantas enseñanzas bonitas que va a ser imposible olvidarte, mi querida prima”, concluyó Analía.

Una amiga de aquellas

Verónica Tottis supo acumular muchas amistades, pero tuvo una relación entrañable y profunda con Adriana García de la que no se separó más desde que se conocieron en el ex IPET 69, mientras estudiaban la especialidad profesiones para el hogar.
La charla telefónica con Adriana se extiende por casi media hora en la que se explaya sobre las virtudes que tuvo su amiga y el dolor que sintió al ver algunas cosas que la gente escribió en redes sociales.
Y en su muro de Facebook hizo una descripción sentida, pero llena de amor. ¿Quién era Verónica?, se pregunta antes de detallar: “Lástima no la conociste, no tuviste el privilegio que sólo un puñado de afortunados pudimos disfrutar. Una persona con luz propia. Una mujer llena de sueños. Alegre, una caja de sorpresas, que en las reuniones mirábamos encantados, porque no sabíamos con qué iba a salir. Amante de la música, y los buenos momentos compartidos”.
“Siempre -agrega- el día estaba hermoso para ella, siempre veía el sol más allá de las nubes, y hasta creo que competía con él. Una mujer bonita, encantadora, pícara, siempre con la respuesta más divertida. No podías no estar bien a su lado. No sabía estar quieta, siempre activa, creativa. Podía darte mil y un recetas de cocina, consejos de belleza, o que hacer con un par de tapitas viejas”.
Adriana asegura que los cactus, de los que Verónica tenía una colección, eran su cable a tierra. Y recuerda que en su última charla, el martes 2 de junio, hablaron sobre cosas muy profundas.
“Hablabas de no guardar rencor, de tiempos de cambios, de amar con libertad. Siempre dispuesta a solucionarlo todo, tratando de dar tranquilidad. Qué gran pérdida. Qué injusta es la vida. Hoy no puedo verte, pero sí sentirte. La muerte no existe porque tu recuerdo vivirá en mi por siempre”, se despide su amiga.
“Era poco demostrativa sobre sus tristezas. Yo sabía algunos de sus pesares, de sus dolencias, por el hecho de que éramos más íntimas. Pude hablar con ella cuando pasó por algunos de sus problemas. Lamentablemente, ella ya estaba en un círculo familiar violento, que venía de antes, donde estaba como naturalizado”, explicó Adriana sobre el carácter de su amiga.
Si en algo coinciden todos los testimonios recogidos sobre Verónica es en lo mucho que se la va a extrañar. En este último tiempo, antes de morir de la peor manera, seguía alumbrando sueños.
Pensaba quedarse en Las Varillas para estar cerca de sus hijos, aunque separada de su marido, y emprender algo nuevo. Tenía varios proyectos en mente que quedaron truncos.
Claudio Minoldo

Claudio Minoldo

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