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EL 29

Por: Juan M. García Escalada (Psicólogo Social y docente).
“Los manjares que sirvo reciben más alabanzas que mis novelas”
Víctor Hugo, autor de Les Miserables

Mañana lunes 29 comeré gnocci o ñoquis. Tal vez en el almuerzo o quizás en la cena. Mejor caseros. Ya no hay solo ñoquis de papa, sino de variados nuevos componentes. Zapallo, verduras, algunos agregan semillas (a la masa) molidas… “sobre gustos no hay disputas…”,  canta el catalán Serrat.
Comer en soledad no es agradable. La comida siempre está presente en nuestros deseos de sostén de vida, y tiene un complemento erótico. En los modos de manipular los utensilios, en tomar la copa para beber. Las miradas, los modos. Intencionalidades. Es uno de los aspectos en el cual la mujer presta mucha atención.
A partir del reinado de Isabel La Católica, los varones y las mujeres, ambos, compartirán la mesa. Me imagino que debe haber sido aburrido hasta la edad media, cuando aún la mujer no se sentaba junto al varón a disfrutar de la comida. (¡¡¡Ahhh!! mujer cuánta exclusión haz tenido que vivir y aún vives). Además, no creo que nos hubiese (a los presentes de ahora) agradado saber que usaban los tenedores (uso no tan antiguo de éste) para escarbar los dientes, junto a quitarse los piojos, gárgaras, todo en la mesa de la comida.
¿Qué modos eróticos habrán tenido en esos tiempos idos?
Y  los ñoquis tienen lo exótico, por su historia. Los griegos y romanos disfrutaban de esa masa-pasta que luego se transformarían en lo que se conoce y  que llegan a millones de mesas  y forman parte de la cultura atractiva de las pastas, que en nuestro país han hecho arraigo desde la llegada de los inmigrantes italianos.
La reunión en los Conventillos a principios del siglo XX y la cruza de diversas identidades con  las corrientes de las provincias de nuestro país que llegaban al puerto de Buenos Aires, construyeron con su interacción, místicas de la cocina y las pastas.
Como no recordar a la primera mujer que apareció en las pantallas de la Televisión argentina, llamada Doña Petrona  C. de Gandulfo, santiagueña, que supo misturar comida autóctona con lo culinario de los extranjeros. Y tenía entre sus recomendaciones sus “ñoquis a la Petrona”.
Con base en papas, harina y huevo, más los condimentos, y el arte-estético de saber deslizarlo por un tenedor o una madera- canaleta y darle esa media vuelta-caracol,  se los disfruta de modo exquisito con una salsa de tomate y sus especias, sola o equilibrada con buena carne, ya sea de vaca, de pollo o cordero, de acuerdo a gustos y contextos sociales.
Los prefiero acompañar a los ñoquis solo en su salsa, con una lluvia de queso rallado, junto a una  ensalada de pequeñas hojas verdes combinadas con  zanahoria cortada en delgadísimas  julianas. Y, por supuesto, no lo olvido, acompañando de una copa con vino Margaux.
Comidas simples y placeres exquisitos.
¡Ahh!... Según quienes interpretan los sueños cabuleros, se dice que 29 representa a San Pedro. Por si alguien quiere tentar a la suerte?. Para que a veces no sea tan esquiva. Salud.
“Los griegos y romanos disfrutaban de esa masa-pasta que luego se transformarían en lo que se conoce y  que llegan a millones de mesas  y forman parte de la cultura atractiva de las pastas, que en nuestro país han hecho arraigo desde la llegada de los inmigrantes italianos”.
Claudio Minoldo

Claudio Minoldo

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