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Celebración distante con papá

El día del padre siempre es un mojón y excusa para el encuentro. Este año, muchos tendrán que generar ese encuentro y festejo en forma virtual. 

Y mientras se acaba la primera mitad del año, el festejo del día del padre nos encuentra a muchos entre el aislamiento y el distanciamiento e imposibilitados de la reunión familiar ansiada.
Muchos de nosotros no podremos reunirnos físicamente con nuestros padres por las disposiciones del gobierno que impiden a los capitalinos salir de la capital y a los del interior salir del departamento en que habitan.
La tecnología llega, en este caso, a suplir esa imposibilidad del rencuentro que muchas familias vienen añorando desde el 20 de marzo a esta parte. Será, seguramente, una videollamada la que nos pondrá en contacto para elevar la copa y brindar por nuestros papis.
En un mundo que evolucionó respecto de mandatos sociales que parecían rígidos y donde la equidad entre géneros dominó la agenda, algunos padres vamos intentando generar cambios con suerte dispar.
No tenemos costumbre ni hábito para muchas de las tareas hogareñas y nuestras compañeras vienen cumpliendo esa función agotadora, con escaso a-porte de nuestra parte. Darse cuenta de la inequidad en el reparto, tal vez sea el primer paso para volvernos mejores.
Y perdón este paréntesis para honrar a mi padre. Lo quiero porque no se guardó nada para sí, se gastó hasta el último centavo en darnos una vida familiar hermosa y con vacaciones que atesoro.
Lo quiero porque me hizo libre y nunca me corrigió cuando me equivoqué al elegir. Lo quiero porque puedo hablar de lo profundo del ser y de la vida y siempre encuentro un consejo interesante para atender.
Lo quiero porque me hizo gustar de la música y de las letras. Porque es bueno y paciente hasta el infinito. Lo quiero porque es mío y me quiere igual.
Claudio Minoldo

Claudio Minoldo

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