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Inusual reaparición de la trucha en nuestros ríos

Este verano aparecieron alevinos -cría de la trucha- en plena llanura jesusmariense para sorpresa de los aficionados a la pesca.

Mientras atraviesa Jesús María, el río Guanusacate tiene escasa profundidad y es bastante infrecuente toparse con diversidad y cantidad de especies ictícolas, pero este verano fue la excepción y muchos aficionados a la pesca detallaron un dato curioso: fue posible ver alevinos –la cría de la trucha- en cantidad, justo allí en la llanura.
Además, también se registró la presencia de una cantidad mayor de mojarras (Astyanax pampa), de bagres (Pimelodella laticeps), y viejas del agua (Loricariichthys anus).
Luis Pastawski, un vecino que vivió 30 años frente al mencionado río, se mostró sorprendido por la noticia y aseguró que en todos esos años en que vivió allí jamás se topó con esta especie. Los lugareños sí saben que río arriba, en la zona de las sierras chicas, esos avistamientos son más frecuentes ya que la especie fue “sembrada” en al menos dos décadas diferentes, pero que aparezca tan abajo podría ser signo de que alguien la estuvo sembrando recientemente. La Secretaría de Ambiente de la Provincia ahora prohíbe la siembra de truchas.
Martín Vázquez, vecino de La Granja e integrante de La mesa del agua de esa localidad, es un conocedor de casi todos los cursos de agua de la zona y también quedó intrigado por la noticia de hallar a la trucha tan abajo. No descarta la hipótesis de la siembra. Otra chance podría ser que alguna crecida las haya arrastrado, aunque durante el verano 2020 no hubo ninguna de magnitud.
Aunque exótica y depredadora, la trucha no es vista en esta región como una gran amenaza porque se trata de ríos en los que -salvo las mencionadas mojarra, bagre y vieja del agua- no hay diversidad ni cantidad suficiente. La trucha dentro de ese contexto aparece, incluso, como una oportunidad en términos turísticos.

Una seria amenaza

Una nota publicada por La Voz del Interior en su edición del 10 de Mayo de 2014 destaca que las truchas acorralan a dos clases de anfibios autóctonos, que su voracidad está mermando la población de la ranita trepadora serrana y el escuercito de Achala, dos anfibios que sólo viven en nuestra provincia.
Esos sapitos viven allí y en ningún otro lugar del mundo. Hace miles y miles de años que habitan estos arroyos y nunca convivieron con un pez predador como las truchas. No tienen defensas contra los predadores y además viven casi un año en estado de renacuajo en los ríos serranos.
A este paso estos anfibios están condenados a vivir solo en las nacientes de los ríos, donde la trucha no puede llegar.
La trucha que habita las sierras en realidad son dos especies: la trucha arcoris (Oncorhynchus mykiss) y la trucha de arroyo (Salvelinus fontinalis).
La primera está incluida en un listado de las 100 especies invasoras más dañinas del mundo, según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). Ambas especies son originarias de América del Norte pero se extendieron por todo el mundo.




Claudio Minoldo

Claudio Minoldo

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