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Aprender de la pandemia y volver a los afectos

El equipo de salud mental municipal hizo casi 600 intervenciones a vecinos de Jesús María afectados por el aislamiento desde que comenzó la primera cuarentena.

Nadie está exento, frente a esta pandemia inédita en la historia de la humanidad, de sentir miedo, angustia, inquietud, malestar y toda una gama de emociones que no siempre se pueden resolver con herramientas propias.
En muchos casos, resulta necesario -casi imperativo- consultar con un especialista de la psicología o de la psiquiatría para calmar esas ansiedades y recuperar algo de calma.
Y eso es lo que viene haciendo el equipo de salud mental de la Municipalidad de Jesús María a través de consultas por videollamadas y algunas poquitas presenciales en los consultorios del municipio.
El médico psiquiatra Federico Torriglia, jefe del equipo de salud mental, habló de los retos que enfrentaron para poder prestar el servicio: “Han nacido diferentes modos de relación entre el profesional y la población y se generó la posibilidad de generar lazos más profundos que nos permitieron llegar a lo que todo el mundo siente: preocupación, temor, ansiedad. No sólo por lo que significa infectológicamente la pandemia sino por sus implicancias a nivel familiar, social y hasta en lo más íntimo en lo personal”.
En opinión del profesional, la gente entendió que la idea era cuidarlos y, por eso, se les pedía que no concurrieran y se les hacía la promesa de asistirlos telefónicamente para que no tuviesen que amontonarse y sufrir el riesgo de un contagio, más allá de que hace 50 días que no hay nuevos casos positivos de COVID-19.
“Trabajamos mucho sobre la ansiedad de la gente, sobre su estado de ánimo, sobre sus preocupaciones y miedos, hasta de los mismos niños y adolescentes porque todo esto desequilibró a cualquier grupo etáreo, especialmente a las familias que tuvieron que pasar a hacer todo dentro del hogar”, añadió Torriglia.

Los dos extremos de la cadena

¿Cómo la llevan, después de tantos días de confinamiento, los adultos mayores? Y en el otro extremos ¿Cómo la llevan los niños más pequeños y que todavía no tienen herramientas para comprender la totalidad de lo que pasa?
El médico psiquiatra aportó: “El adulto mayor tiene mayor paciencia que un adolescente o que un adulto de 40 años, pero ellos se vienen conectando más con que no hay después, se conectan más con la tristeza. Dicen ‘no sé si voy a volver a ver a mis nietos, a mis hijos. Soy grande, qué pasará si me llego a infectar. Se conectan un poco más con la tristeza antes que con la ansiedad. Con ellos tenemos que trabajar en que hay esperanza y de amigarlos con la tecnología. De repente te sorprende ver a un adulto mayor comunicándose con una videollamada por whatsapp, cosa que hace años no necesitaba. La tecnología nos ha permitido mantenernos en contacto, pese a la dificultad”.
“A los papás -añadió- se les está haciendo difícil porque tienen que sostener todo dentro del hogar: trabajo remoto, tarea de los niños encierro de los niños, y preguntas de los niños que no son fáciles de explicar. Por eso, hay que informar por medios oficiales, en concreto, sin cargarle subjetividades, siempre con la verdad. Implican aprendizajes nuevos”.
¿Dejará algo bueno la pandemia? Torriglia lo resumió así: “Nos invita a cambiar la mirada, a cuidarnos más, a comunicarnos más afectivamente. En el mundo anterior, la gente andaba como loca detrás de algo sin frenar, sin mirar, sin conectarse, pendiente de números y hoy estamos pendientes de nuestros afectos”. 
Claudio Minoldo

Claudio Minoldo

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