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¿En qué consisten los “superpoderes” que le otorgaron al intendente Luis Picat?

Foto Gentileza Radio Jesús María
Durante toda la semana y hasta la noche del jueves no se habló de otra cosa: sobre las funciones extra que el Concejo delegaba sobre el intendente con la emergencia.

Del proyecto que se presentó originalmente al que se trató, finalmente, durante la sesión del pasado jueves hubo unas cuantas diferencias. El oficialismo, que podría haber aprobado el original sin ninguna traba, tuvo en cuenta algunas consideraciones de la oposición y corrigió el proyecto.
El mes antes de la pandemia, Jesús María había recaudado en impuestos propios poco más de 20 millones. Un mes después, en el mismo ítem sólo había logrado juntar poco menos de dos millones.
Y ya comienzan a verse las esperadas reducciones en la coparticipación porque también el gobierno nacional y el provincial están facturando menos.
Aunque era esperable que el intendente Luis Picat declare al municipio en emergencia económica, social y sanitaria, lo que preocupó a la oposición fueron los términos en los que fue planteado. Se habló, incluso, de la concesión de superpoderes al jefe comunal.
Pero ¿en qué consisten esas atribuciones extraordinarias? En primer término, en la posibilidad de reestructurar el presupuesto, aunque sin modificarlo (esa facultad se la reserva el Concejo). En otras palabras, puede hacer reasignaciones de partidas sin incurrir en irregularidades.
También, le permite suscribir convenios de todo tipo, con organismos públicos y privados, sin que estos tengan que ser refrendados por el Concejo.
Puede, además, tomar créditos de cualquier tipo y poner en garantía de cumplimiento hasta el 5% de la coparticipación y otros derechos crediticios.
Foto Gentileza Radio Jesús María
El aspecto, quizás, más polémico es el que le facultó disponer “reestructuraciones  funcionales del personal municipal (traslados, cambios de dependencias, cambios de tareas , eliminación o suspensión de reemplazos interinos, modificación de horarios -reducción o desdoblamiento-, y toda  otra medida que juzgue conveniente para la mejor, eficaz y eficiente prestación  de los servicios  públicos”.
Otra facultad otorgada a Picat consiste en la posibilidad de suspender por el plazo de cuatro meses la ejecución de todo acuerdo previamente efectuado por el municipio con entidades de cualquier tipo y que impliquen una erogación económica.
El Ejecutivo podrá durante este tiempo renegociar los cánones y contraprestaciones establecidas por el uso de bienes del dominio municipal que sean objeto de concesión y también de los permisos otorgados para la prestación de servicios públicos, además de poder declararlos caducos.
Y podrá revisar todos los contratos con proveedores (suspender, modificar, anular o rescindir compras, contrataciones de bienes, servicios, suministros y obra pública).
Finalmente, tiene facultades para implementar moratorias y para realizar acuerdos de las obligaciones que se encuentran en proceso de tramitación judicial.
Usados con criterio, estos “superpoderes” no debieran inquietar a la comunidad y eso es lo que se espera de la autoridad en este momento: criterio.
Claudio Minoldo

Claudio Minoldo

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