Último momento
recent

Desde Alemania, Jorgelina Grossi cuenta cómo se vive su experiencia de aislamiento

Otra jesusmariense que trabaja en la temporada de helados de Alemania describe la situación del coronavirus en uno de los países más organizados del mundo.

Ni bien se desató la pandemia del coronavirus en Europa, lo primero que se supo sobre Alemania fue que contaban con 37 mil camas de hospital equipadas con respiradores. Además, que tenían un método de detección rápida de la enfermedad, y que ya estaban trabajando en una vacuna para combatirla.
Pero, claro, una pandemia es una pandemia en cualquier lugar del mundo y es imposible impedir que una persona tenga temor, aunque se encuentre en uno de los países con mejores recursos para enfrentar al COVID-19.
Jorgelina Grossi es hija del relojero de la calle España en Jesús María y volvió a hacer la “temporada” de helados en Alemania desde hace dos años, reiterando una experiencia que había tenido hace un par de décadas.
Trabaja para unos italianos de Milán que son los propietarios del negocio y fue sorprendida por la noticia de que el virus se esparcía a velocidades tremendas en el viejo mundo.
Jorgelina está viviendo su experiencia de confinamiento en Bad Rappenau que forma parte del estado de Baden-Wurtemberg.
“En este momento está toda Alemania en cuarentena absoluta. En este momento hay 130 mil contagiados y 3000 muertes (143 mil y 4500 al cierre de esta edición) que es una tasa baja porque se hacen medio millón de testeos por día”.
“Fue -añade Jorgelina- uno de los últimos países en declararse en cuarentena, lo estuvo estirando. El gobierno está muy confiado de que tiene las condiciones sanitarias para atender los casos. Ahora, están trayendo pacientes de Italia y Francia”.

Larga estancia en casa

Los alemanes acaban de pasar su primer mes de aislamiento y las informaciones que tienen indican que se extenderá por otros dos meses más.
“Si todo va bien, en la primera  semana de mayo iremos saliendo paulatinamente de la cuarentena, pero no sabemos bien cómo va  a ser y qué actividades van a volver y en qué orden. No vamos a volver a la vida normal que teníamos antes de un día para el otro”, reflexiona la jesusmariense.
Por lo pronto, usar guantes y tapaboca se les convirtió en hábito y saben que por un tiempo prolongado deberán mantener la distancia.
“La situación -agrega- es grave. Todos los países de Europa están aislados. Acá, el alemán se adaptó rápido a los cambios, es muy respetuoso de las normas y reglas. El alemán no es de abrazar ni de besar y, por eso, le afectó menos el tema del contagio. Ni bien les pidieron que se queden en sus casa, se quedaron. No anda nadie en la calle”.
Como la economía está parada, el gobierno les da un subsidio por catástrofe que representa un porcentaje de su salario. Además, están suspendidos por tres meses el pago de los servicios: alquileres, luz, y agua.
“Al ser mis jefes italianos, supe todo lo que fue pasando en Italia y lo viví ni bien comenzó todo. Por eso, fuimos implementando las normativas con tiempo. Es muy triste escuchar que se moría tanta gente sola en un hospital porque entraban y se devolvían las cenizas. A mi jefe se le murió una tía y le devolvieron las cenizas. Te genera una angustia tremenda y te da una dimensión de la gravedad”, completa.
Claudio Minoldo

Claudio Minoldo

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Con la tecnología de Blogger.