Último momento
recent

Caminatas con obstáculos

Por: Florencia Strasorier (Comunicadora Social, egresada de la UNC con la tesis “HabiTANTAS: campaña para caminar más seguras por la calle”. Para leerla, escribí a florencia.strasorier@gmail.com

Cada abril, organizaciones sociales de Latinoamérica ponen en marcha acciones para evidenciar que el acoso callejero es una de las violencias más naturalizadas y vigentes de todos los tiempos. ¿Qué esconde de fondo el mal llamado “piropo callejero”?
Desde edades muy tempranas y a lo largo de toda la vida, las mujeres somos destinatarias de un sin fin de comentarios y acciones indeseables en el espacio público. Saludos inapropiados, gestos y miradas obscenas, bocinazos y hasta persecución nos acompañan desde que vamos a la primaria hasta que somos grandes. Esto se llama acoso callejero y es un tipo de violencia de género.
Hace un año, el Congreso de la Nación lo incorporó a la Ley 26.485 como una modalidad de violencia ejercida en el espacio público. Estos espacios se suponen que son de libre circulación, pero algunas nos vemos más condicionadas que otros al atravesar calles, plazas, paradas de colectivo y algunas instituciones públicas y comerciales. ¿Condicionadas? Sí.
Estudios evidencian que mujeres y varones inspeccionan de distinta forma su circulación; a las primeras nos acompaña una sensación de miedo e inseguridad que se profundiza cuando es de noche, no hay iluminación, estamos en zona desconocida o, simplemente, caminamos solas.

Desigualdad vigente

La violencia es el ejercicio intencional de poder sobre otra persona. Algunas se ven porque dejan marcas, como la física o el femicidio; otras no se ven, pero también dejan marcas profundas: en el recuerdo, en el autoestima, en la seguridad personal. En esta última se enmarca el acoso callejero.
En una encuesta realizada por Mumalá (2015) sobre 2000 casos, sólo el 18 % de ellas respondió que se siente segura al caminar por la calle; el resto se siente insegura. El 93%, aseguró haber recibido un comentario, bocinazo, beso o saludo inapropiado por parte de un desconocido. Al 45%, un desconocido las siguió; al 36% un desconocido la manoseó de prepo en la calle y al 15% de ellas un desconocido las atacó físicamente.
Las consecuencias son muchas: gastamos más dinero en transporte, cruzamos la vereda y alteramos recorridos para evitar cruzarnos con quienes son un peligro para nosotras, sentimos riesgo corporal y mucha impotencia. ¿Te parece justo?

No es piropo

El piropo es un halago que se da en una relación bidireccional entre personas que se conocen (o tienen la intención) y nos hace sentir bien. El acoso, en cambio, se da de manera unidireccional por parte de un sujeto desconocido que le dice algo a quien no lo pidió. Uno halaga, el otro degrada. ¿Cuál es cuál? Es hora de que señores y jóvenes en grupo se ubiquen y dejen de decirle cosas a las chicas en la calle.

Recomendaciones

Expertas recomiendan responder sólo cuando el entorno es seguro, entiéndase lugares donde no corra riesgo la integridad física y haya otras personas. No nos larguemos a responder cuando estemos solas con el agresor porque no sabemos qué está dispuesto a hacer; huyamos a un sitio seguro. Si se puede, dejemos en evidencia a quien acosa frente a otros para que la sociedad deje de hacerse la dormida.
Si sos varón y andas diciéndole cosas a las chicas en la calle, deja de hacerlo a menos que esa persona te haga saber que es de su agrado. Si ves que tus amigos o familiares lo hacen, ubicalos. Si ves algo en la calle, interrumpí a favor de la acosada. Si sos quien recibe el acoso callejero, sabé que no tenes la culpa de nada, que no importa cómo te vistas o veas, los acosadores acosan igual.
¿Faltará mucho para que podamos caminar tranquilas?
Claudio Minoldo

Claudio Minoldo

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Con la tecnología de Blogger.