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Otro año (salpicaduras)

Por: Juan M García Escalada (Psicólogo Social)

Como nunca antes se debate sobre Educación. ¿Cómo educar hoy? 
Escuelas públicas y privadas reciben anualmente cientos y cientos de estudiantes, y sus aulas comienzan al principio del ciclo lectivo con numerosos alumnos.
Desde ya: antipedagógico.
Cuando le preguntaron al arquitecto tucumano Cesar Pelli (diseñador de las Torres Petronas, en Kuala Lumpur, Singapur y profesor) cuál era la cantidad de alumnos que debía participar en la tarea educativa en un espacio-aula, él contestó: entre 9 y 11.
Ese espacio-aula debe producir en el educando el placer de participar y puede ser hasta cualquier ágora como lo hacía Platón o Aristóteles y tantos otros. Se aprende conversando.
Otra característica actual es que la sociedad presente no necesita disciplinar, porque vivimos en la era del control. Podemos ser controlados en cual- quier momento desde lugares remotos y por personas desconocidas. Deberemos replantearnos el concepto de disciplina, que tiene raíz antigua sobre el amor a lo que se realiza.
A diferencia de unos 50 años atrás en el tiempo, los jóvenes traen  una carga informativa a través de la influencia que reciben de los medios de comunicación, prioritariamente desde las redes sociales. Llegan con dudas, porque crecer siempre es replantearse vivencias, pero que los diferencia en intereses con respecto a sus compañeros de aula. No hay uniformidad en los intereses por saber.
Agregando también, de manera positiva, el reconocimiento social y cultural de la participación de alumnos con discapacidades.
Ante esos cambios, la escuela no puede seguir tratando de educar como hace 200 años atrás.
La época industrial ya no existe. El desarrollo de la tecnología digital y las velocidades siderales provocan apariciones de nuevas y contundentes subjetividades humanas y llevan a  replanteos psicosociológicos que cambian totalmente las miradas. (Cómo se reacciona ante la atención de una secretaria que no es de carne y hueso sino una holografía.- Llegar a un hotel atendido por robots y permanecer allí sin encontrar una mirada humana. ¿Cómo se sitúa ello en el inconsciente  personal y por ende en lo social?
Pausa: (El escritor argentino Adolfo Bioy Casares se anticipó muchas décadas atrás, en su obra “La Invención de Morel” a las figuras humanas en aquella máquina proyectora…)
¿Cómo dar respuesta a esta situación cotidiana cuando el docente esta frente a 25, 30, 35, y hasta 40 jóvenes en un espacio con “incomodidades” estructurales? Cuando los alumnos consumen un mundo de velocidades y virtualidades.
La escuela ha sido siempre un espacio de integración y aprendizaje; y a medida que transcurra el tiempo social y cultural su importancia se agrandará, ya que deberá enfrentar el gran desafío de educar sobre nuevos  y urgentes paradigmas de preservación de vidas y no tanto de productividades.
Deberá enfrentar nuevas miradas de participación ciudadanas y convivencias, ya que la superpoblación mundial, desde una mirada antropológica demuestra que el ser humano en su contradicción, (soledad-compañía), no puede vivir rodeado de tanta gente.
Todo esto va demostrando que la manera de seguir planteando actualmente la educación a las nuevas generaciones, con las mismas características de contenidos y actitudes disciplinarias no hace sino cambiar para no cambiar.
Y todo esto hace daño, no sólo en la conformación de la estructura psíquica de los alumnos y sus conductas, sino que también daña a los docentes, que no sienten el crecimiento, sino su desvalorización social por su trabajo, desde lo económico y cultural.
“Para qué pensar, dicen los alumnos, si con Internet tenemos todo” (¿qué hacemos con nuestra mente?) Toda una definición, que exige realmente ser honestos en la construcción de programas  educativos.
Sabemos que las estructuras  actuales de capitalismo–patriarcal, construye imaginarios sociales que parecen “normales” e inamovibles, pero entendemos que lo único constante es el cambio.
 ¿Seguirá insistiéndose con estas formas educativas que hacen que cada nueva generación que llega a la escuela sienta deseos reales de huir?
Como dicen los educandos…
Claudio Minoldo

Claudio Minoldo

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