Último momento
recent

Coronavirus entre extremos

La primera impresión en las primeras horas de la cuarentena “posta” es que podríamos llegar a zafar, siempre y cuando aguantemos en casa lo imposible.

Los inadaptados, los rebeldes, los romperreglas, los que gustan de la adrenalina de hacer lo prohibido, afortunadamente, son minoría en nuestra región.
Tenemos que decirlo con todas las letras: que de una comunidad de alrededor de 70 mil almas haya menos de 50 que hayan tenido que ser detenidos por la policía resulta alentador.
Va a ser difícil de cumplir la cuarentena obligatoria hasta el 31 de marzo (faltan 9 días descontando este domingo) y la tentación de salir a tomar un poco de aire será muchísima.
Pero si más del 90 % cumple con el autoencierro, el COVID-19 no habrá tenido grandes chances de seguir trasmitiéndose. Porque no vive mucho tiempo en el aire y no se trasmite sino hay huésped.
Es para la comunidad una oportunidad inmejorable: esta vez el control lo tenemos nosotros, en nuestras manos está la chance de hacer que la curva de transmisión descienda. No depende de ningún legislador, concejal, intendente, gobernador ni presidente.
Aunque en muchos aspectos siempre parecemos condenados al mote de “país bananero”, si logramos el cometido de frenar el coronavirus habremos logrado algo que muchos países del primer mundo no lograron.
A este guión lo estamos escribiendo al mismo tiempo que vemos la película. Nunca antes, la oportunidad fue tan clara. Tenemos, además, el antecedente de los éxitos y fracasos en el mundo sobre cómo frenar la cadena de contagios.
Algún día, la de la cuarentena será una historia entretenida  para contarles a nuestros nietos. Les contaremos cómo nos la ingeniamos para ejercitarnos, con qué actividades lográbamos estar menos aburridos, cómo eran nuestras peleas y cómo manejamos el tremendo estrés que significa estar aislados, sin otro roce que el de los propios.
Claudio Minoldo

Claudio Minoldo

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Con la tecnología de Blogger.