Último momento
recent

Con un libro, Nanci Piñeiro recuperó las ganas de ser feliz y seguir siendo útil

La exdirectora de la escuela Belgrano de Colonia Caroya publicó el pasado miércoles su libro Sencillos poemas del alma, un monumento a la resiliencia.

A Nanci Piñeiro, la vida le dio una sorpresa mayúscula en 2016 cuando recibió un diagnóstico de enfermedad de Parkinson, en medio de los preparativos por los 125 años de la escuela Belgrano de Colonia Caroya, institución de la que era directora desde hacía 10 años.
Salvo en el caso de un primo, Nanci no tenía antecedentes de la enfermedad ni en padres, abuelos, ni bisabuelos. Y salvo los lugares comunes de esta enfermedad degenerativa, ella sabía casi lo mismo que sabemos todos: poco y nada.
En ese tiempo, había empezado a sentir cierta rigidez, pero que atribuía al enorme estrés que le causaba estar en la dirección de una escuela donde las presiones son multilaterales. Te presionan de arriba (inspección), desde los costados (tus pares y colegas), y desde abajo (alumnos y padres).
Tras un evento confuso en el que tuvo que denunciar un presunto caso de abuso y por el que recibió amenazas, Nanci se hizo la pregunta clave: “¿Qué estoy haciendo acá si debiera estar ocupándome de mi enfermedad?”.
Y así comenzó su licencia que se extendió durante casi dos años hasta lograr la bendita jubilación.
Y en el medio lidiar con la enfermedad, más allá de que contaba con el apoyo incondicional de su marido Aldo y de sus seis hijos (dos varones y cuatro mujeres).
Es que a Nanci no le daban ganas de salir de su casa, le disgustaba que le pregunten por la enfermedad, y no quería bajo ningún punto de vista ser dignataria de ningún tipo de lástima.
Además de la medicación y los ejercicios de rehabilitación, el apoyo familiar y el estado anímico son todo en el combate contra el Parkinson. Nanci tenía casi todo el combo, pero no lograba arrancar desde lo anímico porque se sentía desmoronada.
“Me quedaba muchas horas en cama, me la pasaba viendo novelas, leyendo y, básicamente, no tenía ganas de nada. Cualquier tema era excusa para llorar, tenía mucha necesidad de llorar todo el tiempo”, narró la maestra de Lengua que también pasó por las escuelas Morandini, San Martín, y por la escuela rural del paraje Las Maravillas en el Departamento Tulumba.

Encontrar el sentido

Y fue en el Centro Privado Argentino Cubano de Rehabilitación donde la mujer encontró la chispa para recuperar el ánimo: narrando en forma de poema las historias de sus compañeros de ruta.
“Vi historias muy fuertes y que merecían ser contadas de gente con enfermedades bravas que irradiaba alegría, en contraposición a las quejas de tantas personas por la suerte que les toca. Así, empecé a escribir y a personalizar poemas de otros pares”, explicó la flamante literata.
“Desde que escribo -añadió-, empecé a llorar menos, a tener ganas de reír, de salir, de hacer cosas que no había hecho antes. No hubiese podido imaginar ver esto concretado. No sé cuánto va a durar, pero me siento muy feliz. He recuperado la autoestima, la esperanza, y las ganas de seguir siendo útil haciendo otra cosa”.
Como frutilla del postre de la presentación del libro, Nanci se enteró que el Concejo caroyense lo declaró de interés municipal y que Centro Cultural Cabildo lo tiene a la venta. Ser feliz, también es cuestión de actitud.
Claudio Minoldo

Claudio Minoldo

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Con la tecnología de Blogger.