Último momento
recent

Se ve venir el récord histórico de asistencia al Festival de Doma

Foto Gentileza Daniel Cáceres (Prensa Festival de Doma)
Al cierre de esta edición, estaban dadas las condiciones para que la 55ª edición del festival se convierta en la más taquillera de la historia y que se orillen los 180 mil espectadores. Un fenómeno que tiene explicación.


Al iniciarse la edición 2020, especulábamos desde este semanario que con un promedio de 15 mil espectadores por noche se estaba en condiciones de perforar cualquier récord de asistencia de la fiesta gaucha.
Y hasta la noche del segundo sábado por la noche, dicho promedio se había ubicado en 16250 espectadores. En nueve noches, el Festival ya había vendido 155 mil entradas y ya se había asegurado utilidades muy interesantes, especialmente por lo producido publicitariamente y con la venta de las concesiones.
Entre 2010 y 2019, el Festival vendió la friolera de 1,27 millón de entradas, lo que arroja un promedio de 127 mil espectadores por edición: un número que le garantizó al evento una buena cantidad de utilidades distribuidas entre las escuelas socias y dueñas. Pero si se promedia solamente la cantidad de espectadores del último quinquenio -entre 2015 y 2019- el promedio trepó a 154 mil espectadores por edición y ésa es la vara con la que se viene midiendo el festival.
La combinación Manseros/Ulises, Abel Pintos, Palmeras/Chaqueño, y el segundo sábado con Soledad le dieron al festival taquillas por encima de los 20 mil espectadores. Incluso, la del segundo viernes pareciera que estuvo muy por encima de los 28.500 tickets que informó la organización.
Solamente con mantener el promedio de 16 mil entradas por noche que vino logrando hasta el final, habrá trepado al podio y se coronará como el festival más taquillero en 55 años de historia.
Seguramente, el precio razonable de las entradas generales justifique parte de esta convocatoria masiva. También, haber unificado el criterio de venta de las anticipadas –todas valen lo mismo y para cualquier día, a excepción de mañana- y que el precio haya ido creciendo paulatinamente desde octubre hasta llegar el valor actual. +
Y, además, una programación que logró equilibrar artísticamente las diez noches y que supo leer el gusto del público que viene habitualmente.

Tradición más renovación

Entre todos sus aciertos, uno de los más notorios fue programar la noche extra del lunes con números que fueron recibidos por el público juvenil con devoción: Lali, J-Mena, CNCO, Sebastián Yatra, Duki, Márama, La Princesita Karina, por mencionar algunos, fueron los puntales de noches que siempre estuvieron por encima de los diez mil espectadores y en algunos casos cerca de los veinte mil espectadores.
Y usar a sus antiguos protagonistas, los solistas y bandas de cuarteto para potenciar la convocatoria durante el Festival propiamente dicho.
Ojalá que el éxito económico de esta edición no termine tapando los errores que siempre hay que corregir, especialmente en lo que tiene que ver con las dificultades que tuvieron muchos comunicadores locales para trabajar con comodidad.
En lugar de brindar posibilidades para mejorar la cobertura, algunos colaboradores se mostraron inflexibles ante pedidos “zonzos” como puede ser subir a un lugar de altura para poder sacar mejor una fotografía.
O impedirles el paso a cierto lugar que, paralelamente, está ocupado por colegas de otros medios de comunicación. Es decir, privilegios para unos y limitaciones para otros.
A la imagen del festival la construye la institución, pero el periodismo es una herramienta valiosa que tiene para mejorar esa construcción y la llegada al público. Seguramente, habrá momento para conversarlo.
Claudio Minoldo

Claudio Minoldo

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Con la tecnología de Blogger.