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La calle de los caracoles en el Cerro Colorado

Además del valioso legado pictórico que dejaron las antiguas sociedades que habitaron Cerro Colorado, investigaciones recientes aportan nuevas conclusiones sobre otras prácticas que habrían contribuido a la identidad de aquellos pueblos originarios.

Fuente: Portal de Noticias del Gobierno de Córdoba

En 2019, se concretó la obra pública de mayor envergadura en la historia de Cerro Colorado, con la llegada del sistema troncal de gas natural y fibra óptica. Antes del soterramiento del gasoducto, se llevó a cabo la excavación planificada por el estudio de impacto arqueológico.
Investigaciones recientes, aportaron nuevas conclusiones sobre otras prácticas que habrían contribuido a construir la identidad de los pueblos originarios en el pasado de la localidad.

Los Borus

Antes de la excavación relacionada al estudio de impacto arqueológico, se habían identificado en una de numerosos fragmentos de un tipo de caracol denominado genéricamente como Borus.
El Borus es el molusco terrestre de mayor tamaño de Sudamérica. Actualmente habita en una amplia área en nuestra provincia, siendo común encontrarlo en los jardines de algunas viviendas urbanas.
Junto a estos fragmentos, también se hallaron algunas cuentas arqueológicas realizadas a partir del caparazón de ese animal. “Estas cuentas, mencionadas en las fuentes etnográficas del siglo XVI como “chaquiras”, fueron utilizadas por los pueblos originarios para confeccionar collares, diademas o como adornos que se llevaban cosidos a la vestimenta”, agrega Luis Tissera.
Debido a que el hallazgo de ese tipo de caracol era muy frecuente en esa calle, especialmente después de una lluvia copiosa, los arqueólogos y arqueólogas llamaron al lugar como “la calle de los Borus”.
La presencia de estos fragmentos junto a algunos adornos motivó a los investigadores a proponer la hipótesis de que el área conformó en el pasado un lugar destinado a la fabricación de cuentas ornamentales o “chaquiras”, actividad que explicaría la cantidad de desechos producidos al romper estos caracoles.

¿Una artesanía local?

“Sin embargo, a pesar de esta asociación entre adornos y fragmentos de Borus -dice Luis Tissera-, para contrastar esta hipótesis teníamos el problema de que al ser esta una calle pública, resultaba muy difícil determinar si los caparazones de este caracol habían sido rotos por la acción del hombre, en este caso los antiguos pobladores indígenas de Cerro Colorado, o bien por el tránsito vehicular y la acción de máquinas niveladoras que realizan un periódico mantenimiento vial”.
“En la zanja que hoy contiene el gasoducto se obtuvieron cerca de dos millares de fragmentos de Borus y algunas cuentas”, precisa Luis Tissera.
Estos materiales fueron analizados con la colaboración de la doctora Sandra Gordillo, bióloga de CICTERRA-CONICET y especialista en moluscos.
“Los estudios interdisciplinarios llegaron a la conclusión de que estos fragmentos de Borus habrían sido rotos de manera intencional para obtener pre-formas destinadas a elaborar adornos”, revela Tissera.

Claudio Minoldo

Claudio Minoldo

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