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Estado del Turismo en Jesús María

Por: Sebastián Hissa (Licenciado en Turismo, exdirector de turismo de Jesús María)

Hacer políticas públicas no es un tema simple. De hecho, es bastante complejo ya que las variables que se manejan son diversas: los recursos estatales, tanto económicos como humanos, no siempre alcanzan y la voluntad de los distintos actores de la sociedad y sus opiniones sobre qué es lo imprescindible, qué es lo urgente y qué lo necesario, no siempre coinciden.
Por esto, la mirada del hacedor de políticas públicas debe, necesariamente, ser integral, para poder equilibrar recursos, posibilidades y obligaciones, y satisfacer las necesidades de toda la población de la mejor manera posible.
Una de las formas de garantizar esa integralidad tiene que ver con la capacitación y formación de aquellas personas que se encuentran en la toma de decisiones, que deben tener una mirada global de los distintos sectores y buscar apoyo si desean diseñar e implementar políticas públicas efectivas y que alcancen con sus beneficios a la mayor parte de la comunidad. Es indispensable que un intendente conozca acerca de todas las áreas que debe gestionar. Por ello, el balance del equipo de gobierno debe ser pensado, armado, medido, y respaldado de forma tal que llegue a cubrir todos los frentes.
Hoy, la Municipalidad de Jesús María decidió que el Turismo no era un área importante. Desconociendo la cantidad de puestos de trabajo, directos e indirectos, que dependen del sector, fue paulatinamente recortando recursos. Aunque sean las políticas económicas nacionales las que generen la retracción del empleo, el municipio ha de propiciar estrategias para contener la pérdida de puestos laborales. La falta de políticas de promoción repercute en menos camas y cubiertos para el sector empresario. Una parrilla que pierde diez comensales por semana no podrá pagar el sueldo de uno de sus empleados y un puñado de camas menos se traducirán en una mucama menos en el hotel. Desmantelar el área de turismo significa dejar sin representación a un sector que aporta al desarrollo y crecimiento local. Aún en tiempos de crisis las familias buscan salir y el turismo es una necesidad básica.
La aplicación de políticas turísticas no tiene por objeto estar “a la moda”, ni posicionar intendentes en los medios. El turismo es puestos de trabajo, tiene por objeto generar empleo: alojamiento, gastronomía, museos, etc. La actividad turística busca captar divisas que se mueven en otros circuitos para inyectarlas en nuestro destino: diez mil pesos que podrían ser consumidos en una tienda de electrodomésticos en Rosario son gastados en Jesús María en una parrilla, en un hotel, en la estación de servicios y en una farmacia, por ejemplo.
Para desarrollar el turismo en una localidad se deben realizar acciones de promoción, viajar a centros emisores, a ferias, escribir notas en diarios y revistas, y, en suma, llevar a cabo acciones para despertar el deseo de los turistas de visitar nuestra localidad y no otra. Para que aquel rosarino, en vez de invertir en un aire acondicionado decida que mejor será vacacionar en Jesús María: comer “el mejor asado del mundo”, conocer la Estancia Jesuítica, el Camino Real y degustar una picada caroyense.
El proceso de desmantelamiento del área que había con mucho esfuerzo a lo largo de seis años se consumó en apenas unos meses, desapareciendo el presupuesto y recortando personal. Despreciar un sector que produce empleo en un momento como el que estamos viviendo los argentinos es un sinsentido. Creo que la gestión municipal se ha equivocado al desmantelar el área de turismo y dejar a la deriva a un sector que hace malabares para sostener más de cien puestos de trabajo genuino en nuestra ciudad. No se puede pretender que el Festival de Doma y Folklore sea el único paraguas de promoción. Actualmente, sin promoción, sin gestión, sin estadísticas, sin planificación no hay horizonte de sostenibilidad para el destino Jesús María. Las localidades que sí inviertan serán elegidas por los turistas, la nuestra no. Y aquí serán necesarios menos mozos, menos mucamas, menos guías y menos informantes.

Claudio Minoldo

Claudio Minoldo

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