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El consorcio integrado de cuencas, un modelo de asociativismo con el que buscan mejorar el cuidado del agua

Intentan mejorar la performance de intervención entre consorcios de conservación de suelos y canaleros, con la mira puesta en sumar a los camineros en algún momento. Es un modelo de trabajo inédito que avanza a paso firme y removiendo obstáculos.

El agua no reconoce ministerio alguno ni división política y puede ser fuente de vida, pero también de destrucción como quedó demostrado en 2015 con las crecidas extraordinarias que vivió nuestra provincia y nuestra zona en particular.
Los planes para frenar el impacto de crecidas y de convertir al agua en aliada en lugar de enemiga datan de, por lo menos, una década en esta región. Desde entonces, se ejecutaron 104 microembalses y muchos productores hicieron en sus predios curvas o terrazas de nivel.
Pero tras las crecidas de 2015, el trabajo para prevenir en el futuro el impacto de otras crecidas extraordinarias se aceleró.  En 2017, por ejemplo, la firma Omixon SRL presentó su informe sobre los escurrimientos hídricos requerido por la Secretaría de Agricultura de la Provincia, con una inversión de $ 600 mil y 90 días de trabajo.
El trabajo incluyó tres apartados: uno geomorfológico, otro hidrológico, y uno agronómico. Por ese trabajo supimos que en nuestra zona se están dando procesos geomorfológicos nuevos como la aparición de nuevos cursos de río donde antes no los había. O que desde 1972 hasta 2017 se produjo una perdida de suelo en el pedemonte de alrededor de casi 100 mil hectáreas. Y que los ríos Pinto, Guanusacate y Los Mistoles tienden a unirse en un punto antes de desembocar en la laguna de Mar Chiquita. ¿Habrá que intervenir para evitar esa unión porque podría afectar a conglomerados urbanos?.
Tratar todos estos temas con el gobierno de Córdoba implica una dificultad porque cada consorcio que interviene en la resolución de un problema responde a un ministerio distinto: Agricultura, Servicios Públicos, y Obras Públicas. Y aunque son partes del mismo gobierno, en la resolución de problemas suelen actuar como compartimentos estancos.

Cambiar el modelo 

La Sociedad Rural de Jesús María viene propiciando un modelo de trabajo que evite esa desinteligencia entre ministerios. ¿Cómo? con la conformación de un “Consorcio de Gestión Integrada de las Cuencas del Norte de Córdoba”. Con ese objetivo, ya se firmó una carta de intención entre la Provincia y distintos Consorcios, en 2018.
Dentro de ese marco de integración, dicho consorcio recibió maquinarias e implementos -valuados en $ 5,6 millones-, para desarrollar trabajos prediales como terrazas y curvas de nivel.
Y la Rural recibió otros $ 5 millones para financiar un ambicioso estudio, para relevar el estado de las seis cuencas hídricas e infinidad de subcuencas en una superficie de 600 mil hectáreas.
Por el momento, vienen participando 8 Consorcios de Conservación de Suelos y uno Canalero: CCS Valle de Avella- neda, El Pinto, Camino Real, Carnero, Jesús María, Pie de Sierras, Las Barrancas, Juárez Celman -recién formado- y Río Pinto.
El productor Leonardo Giménez integra la Mesa Chica del Ente, es presidente del Consorcio de Conservación de Suelos “Valle de Avellaneda” y socio de SRJM y narró de qué va la experiencia: “Conseguimos que nos financien el Plan Básico, que consiste en un estudio para saber cuál es la situación actual de cada una de las cuencas. Con esa radiografía, la idea es hacer una propuesta de manejo de cada cuenca y de todas en general”.
“El desafío -concluyó- está en poder bajar ese estudio a toda la comunidad para así poder presentar un plan de obras a la Provincia para el futuro”.
Claudio Minoldo

Claudio Minoldo

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