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Tras un presunto abuso sexual, dos barrios de Jesús María pidieron justicia y castigo para el agresor

El delito se habría cometido contra una mujer con discapacidad y colmó la paciencia del vecindario que le endilgó numerosos otros hechos al victimario.

Alrededor de 150 vecinos de dos barrios de la zona norte de Jesús María se reunieron en la sede de un centro vecinal para hacer pública la preocupación e indignación por el proceder de un vecino al que identificaron como fuente de infinidad de hechos de hurto y, recientemente, de un hecho de abuso sexual con acceso carnal en contra de una mujer con discapacidad. Personal de la Policía estuvo presente en la reunión y llevó información sobre el avance de la causa.
El hecho está denunciado en la Fiscalía de Instrucción de esta ciudad que ordenó la imputación y detención del supuesto agresor y una serie de peritajes multidisciplinarios, entre otras medidas.
Por el momento la carátula fue por abuso sexual simple, aunque trascendió que el fiscal esperaba el resultado de un peritaje antes de proceder a cambiarla por abuso sexual con acceso carnal.
El malestar del vecindario tiene que ver con que el victimario tuvo -durante el período en que estuvo escolarizado- un certificado de discapacidad expedido por el hospital local y temían que hiciesen valer ese argumento para ser declarado inimputable del abuso que le endilgan. La especie fue descartada del plano por la Fiscalía que, aseguró, se valdrá de la pericia multidisciplinaria para determinar si el agresor fue consciente del hecho que estaba cometiendo.
También se hizo manifiesto el enojo por la cantidad de veces en que fue detenido y liberado por hechos de hurto. Allí, la Policía explicó que todos esos hechos fueron cometidos antes de que el detenido tuviese 18 años, pero que en esta oportunidad es distinto porque el adolescente ya es mayor y cometió un delito grave.
“Tenemos miedo. No podemos vivir así. Sabemos que es él, que tiene mil denuncias hechas por hechos concretos y sentimos impotencia porque, hasta ahora, no pudimos hacer nada. Estamos organizados para que esto se acabe. Lamentablemente, tuvo que pasar esto gravísimo, y no queremos que pase más”, señaló una vecina tras la reunión y antes de la marcha pacífica que hicieron los vecinos hasta el domicilio del detenido.
Los padres de la víctima también mostraron su preocupación por el hecho: “Estamos muy dolidos, pero creo en la Justicia. Esta vez nos tocó a nosotros y ojalá sirva para que todo esto se aclare. El barrio se levantó y se lo agradecemos. Ojalá que la Policía y la Justicia hagan algo en contra de esta persona que ha hecho tanto daño”.
Según narraron, a la víctima la vienen sosteniendo amorosamente en familia y no la notaron decaída. “Ella está en su mundo, no entiende demasiado lo que le ha pasado”, refirió su madre.

En conflicto con la ley

No es la primera vez en que una barriada de esta ciudad refiere haber tenido dolores de cabeza con menores de 18 años conflictivos. En la Policía, era frecuente hace una década escuchar que un niño al que apodaban “Pupui” tenía a mal traer a vecinos de distintos sectores. Todos los hurtos eran calcados y así como entraba por una puerta salía por otra. Claro, hasta que cumplió los 18 y cometió varios robos con arma de fuego y ya no salió más, fue enjuiciado y condenado a una larga estancia en Bouwer.
Más recientemente, similar situación se dio con otro adolescente al que apodaban “Petete” y al que recién pudieron prender tras un homicidio calificado con arma de fuego.
Claudio Minoldo

Claudio Minoldo

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