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Emprender: dos ejemplos locales para tener presentes

Por el camino del cuentapropismo para poder sostenerse dentro del mercado laboral.

Por Esperanza, Guadalupe hizo nacer un emprendimiento de tiempo completo. No tenía tiempo y necesitaba dinero. Usó su pasión por la cocina para encontrar la manera de sostenerse dentro del sistema.
Guadalupe Zapata (35) puede ufanarse de haber hecho todo por Esperanza, en sentido literal. Porque Esperanza se llama su hija y nació con tantos problemas de salud que tuvo que pensar en cómo sostenerse laboralmente en los escasos momentos libres que tenía y sin despegarse de ella. Informalmente, comenzó hace unos seis años y se fue profesionalizando hace alrededor de dos.
“La atención que Esperanza requería me llevaba las 24 horas del día y yo necesitaba ingresos por la cantidad de gastos que tenía. Como lo que más me sale es cocinar y siempre trabajé en gastronomía, empecé haciendo dulces y después le agregué conservas. Fui de a poquito hasta poder formalizar e ir agrandando el negocio”, explica Guadalupe.
No tiene atención al público en su casa sino que produce para la reventa y ya consiguió un buen número de comercios que venden sus productos. “Como todo emprendimiento, hay momentos malos y buenos, pero siempre seguimos adelante”, agrega la mujer que renunció al último trabajo que tuvo para dedicarse a su proyecto de tiempo completo.
Más que un equipo, forma un dúo con su mamá porque entre las dos hacen todo. El año pasado procesaron, por ejemplo, 350 kilos de higo y se quedaron cortas. De temporada en temporada hacen cada vez más cantidad. Todo lo que lograron lo hicieron con sus propios ingresos, sin apelar al crédito. “Hoy, las conservas pagan los impuestos, el alquiler, y reinvertimos todo lo que podemos en el proyecto. No lo gastamos en otras cosas”, explica sobre la razón del crecimiento.
Tiene escabeches de vizcacha, conejo, cordero, y jabalí. Y recientemente incorporó una línea de dulces de verduras como remolacha, berenjena, tomate, zapallo.
Guadalupe está convencida de que la gente busca ese tipo de producto artesanal porque le recuerda a su infancia o a alguna abuela que los hacía: “Más allá del dinero, lo más lindo es cuando alguien viene y te dice que le hace acordar a algo que le cocinaba su mamá. Lo que a esa persona le hizo feliz es lo que nos llena a nosotros”.

Capitalizar lo aprendido

“Fueron varias cosas las que se fueron sumando y se conjugaron para que haga un salto y cambie”, explica Aldo Moyano sobre la génesis de su emprendimiento de servicios.
Bio Higiene tuvo una primera etapa entre 2008 y 2011 con muchos altibajos y una situación pésima en lo financiero.
A partir de esa fecha, Moyano decidió comenzar con una capacitación para microemprendedores en el CEDER donde pudo ver en profundidad de qué iba la cosa, cómo gestionarla, qué era el mercado, y qué los costos variables y fijos, entre muchos otros aspectos.
“Me dije ‘sigamos con esto que tiene que andar’ y logré fortalecer el microemprendimiento, autoabastecerme económicamente, y ponerme a pensar en qué era lo que podía empezar a hacer de allí en más”, completa.
Diez años después, son una microempresa sólida con una cartera de servicios bien importante y necesidad de apelar a un gran crédito bancario para poder sostenerse. De las ganancias salían los insumos y las herramientas. Recién en 2017, decidió acceder a un crédito para comprar un motovehículo, mientras que en paralelo venía pagando un plan de ahorro para un automóvil de carga.
Todo el capital de trabajo se fue adquiriendo de ese modo: ahorro o uso del crédito, pero a través de tarjetas. “En un 95 por ciento me lo financie por mi cuenta”, confirma el emprendedor.
Bio Higiene se dedica a servicios de limpieza general, lo que va desde lo que puede ser un después de fiesta, finales de obra, hidrolavados, limpieza de vidrios en edificios y todo tipo de accesorios como barandas.
Esos servicios lo hacen con un producto ecológico, lo mis-mo que a los servicios de desinfección de plagas para el que usan otro producto biológico, no tóxico, y amigable con el ambiente, no contaminante.
Claudio Minoldo

Claudio Minoldo

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