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Rodolfo y la mariposa

2º Premio 6to Concurso Nacional de Cuentos para Chicos y Chicas ¿Quién apaga las estrellas?
Categoría: grupal 7 a 9 años.

Cuando mi mamá vivía en Villa Valeria, en la época en que era puro campo,  se hizo amiga de un zorrito. El zorrito comenzó a visitar la casa y se quedó. Mi mamá, lo nombró Rodolfo.
Siempre jugaban juntos, cuando ella se iba a algún lado, él la esperaba llorando. A veces se metía a la casa y se escondía en el cajón de las bombachas.
Una tarde salieron a correr por el campo, cuando Rodolfo estaba contento corría con la boca abierta, y esa tarde tenía la boca tan abierta como un pozo hondo. No se dio cuenta de que justo en frente venía volando una mariposa distraída, Zorrito sintió que algo le aleteó cerca de la garganta y tragó.
Cuando se dio cuenta ya era tarde, ¡se había tragado a la mariposa!
Rodolfo se puso muy triste pero al rato sintió que algo le hacía cosquillas en la panza, eso era señal de que ¡la mariposa estaba viva!
Mi mamá le abrió la boca y metió la cara en el hocico.
−¿Mariposita estás bien?
−Síííí −se escuchó una voz muy finita que salía de adentro.
−¡Salí tranquila que Rodolfo va a dejar la boca bien abierta!
−No ¡No salgo! Aquí adentro es abrigado y calentito. Me hace acordar a cuando era gusano.
−¡Pero ya no sos gusano! –le gritó mi mamá.
−¡Acá me siento mejor y más segura, porque las mariposas son frágiles! ¡Prefiero ser gusano!
Mi mamá no sabía cómo sacar a la mariposa. Pensó y pensó.
Le hizo cosquillas a zorrito en la nariz hasta que estornudó. Pero la mariposa no salió.
−¡No voy a saliiiir! –se burló.
Entonces mi mamá agarró a Rodolfo por las patas traseras y lo sacudió cinco veces. A zorrito se le revolvieron los ojos y la mariposa no salió.
−Ja ja ja ja, no me sacan –se rió.
Rodolfo estaba muy cansado, mi mamá también así que se dieron por vencidos. Si la mariposa no quería ser mariposa por miedosa, era problema de ella. Así que se fueron a dormir.
Esa noche mi mamá soñó que volaba.
Zorrito soñó que volaba.
Y la mariposa soñó que volaba entre las nubes y parecía una avioneta.
Cuando se despertó recordó lo hermoso que se sentía volar y le dieron ganas de salir porque dentro de la panza de Rodolfo no podría hacerlo nunca más. Comenzó a buscar la salida pero los caminos internos del zorrito parecían un laberinto. Dio vueltas y vueltas hasta que terminó en la cabeza, vio una luz hacia un costado y se escapó por la oreja.
Zorrito justo se despertaba, la vio salir volando y se puso feliz.

Francisca Abrego Zuliani y Emiliano Ambrosich Toledo (ambos 8 años)
Taller Literario Barriletes en Vuelo | Universidad Popular de Colonia Caroya

Claudio Jose Minoldo

Claudio Jose Minoldo

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