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Otra marcha por la vida de la mano del grupo ACES

La ONG reiteró la sana costumbre de juntarnos a todos para el primero de diciembre para marchar por la vida y luchar en contra de la propagación del VIH-Sida.

No estamos solos, somos muchos y tenemos consciencia de la importancia de seguir luchando en contra de la discriminación y la enfermedad. No son consignas escritas sino más bien las sensaciones que deja cada marcha de las mil remeras organizada por Adolescentes Contra el Sida (ACES).
Sigue emocionando ver familias enteras sumándose a la cita de cada primero de diciembre, ver marchar niños pequeñitos, exintegrantes de ACES que ya son padres y tienen a sus hijos como parte de la ONG, abuelas con sus nietos.
Llevó mucho tiempo darse cuenta de que ACES es un importante engranaje en la lucha en contra de las infecciones de trasmisión sexual y que su aporte ha llevado a miles de jóvenes a contar con valiosa información para enfrentarse a muchos de los conflictos propios de esa etapa de la vida.
La marcha de las mil remeras de este año tuvo varios condimentos especiales. En primer término porque sirvió de homenaje a Wanda Abigaíl Navarro que no sólo fue integrante de ACES sino de la agencia de modelos Luci Models -de Luciana Centeno- cuyas compañeras decidieron sumarse con un desfile de modas sobre el escenario Juan Álvarez, en la explanada del ferrocarril.
El fundador de ACES, el bioquímico Ignacio Aguirre, tuvo para con la joven asesinada este año unas palabras sentidas y emocionadas.
También fue significativa la entrega de los premios ACES 2018 que recayeron en docentes y directivos de colegios de fuera de Jesús María que se vienen sumando a la prédica del grupo por entender que contribuyen en mucho a la Educación Sexual Integral que tanto se pide en las aulas.

26 años después, seguir de pie

“Soñemos un mundo sin Sida, entre todos es posible” fue el lema estampado en las remeras de este año y una oportunidad para seguir pensando en voz alta cuánto se hizo, pero cuánto queda por hacer aún.
“Sin lugar a dudas de que el tema de la sexualidad es complejo, pero hay que asumir que hubo cambios entre las generaciones. Mi papá salió con mi mamá por primera vez al cine y en la butaca de al lado estaba sentada mi abuela. Hoy, se abrieron a la discusión cuestiones relativas a la sexualidad que generan mucho escozor en el mundo adulto”, abre “Nacho” Aguirre como primera reflexión.
“Estamos -añadió el bioquímico- teniendo acciones y discursos lindantes con el ridículo y los chicos son los que están en el medio. Precisamente, en ACES hemos sido muy cuidadosos con eso desde siempre porque pensamos que esa actividad tan maravillosa, tan ligada a la vida como es la sexualidad, por culpa del VIH nos conectó con la posibilidad de perderla”.
Aguirre se refirió también a la dificultad de relacionarse entre jóvenes y adultos: “Es la falta de diálogo la que genera toda esta situación de desprotección. Para protegerlos, necesitamos educarlos y esa educación tiene que partir de alguien que tenga algún conocimiento y un poco de sentido común. No podemos dejar que siga siendo la calle la que enseñe porque está cada día más peligrosa. ¿Cuántos padres está preparados para hablar de sexualidad con sus hijos? Tenemos que salir del temor de pensar que vamos a despertar el deseo sexual en ellos”.
Para Nacho el desafío enorme es entender que el órgano sexual por excelencia es el cerebro. Allí, a nuestro rector tenemos que llegar con información primero y con educación después. “No podemos seguir violando la ley que exige que lleguemos con Educación Sexual Integral a los chicos porque excede, incluso, a las convicciones religiosas, esos chicos merecen la oportunidad de tener una vida sana”, completó Nacho.
Claudio Minoldo

Claudio Minoldo

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