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No es No

Por: Liliana Maestri (Lic en Administración, Diplomada en Género, en Trata de Personas, y en Sociología Electoral).

No resulta fácil encontrar el espacio donde pararme para escribir este texto. Lo podría hacer desde varios lugares y, de hecho, no agotaría la temática. Imposible lograrlo. Además, se ha dicho tanto que en algún punto resultaría repetitivo. Y en verdad se ha dicho mucho.
Desde la tarde-noche del día martes donde estalló mediáticamente el caso del macho violento Darthés no hemos dejado de escuchar y leer sobre el tema.
Opto por hacer a un costado la situación en sí misma. Y no porque le reste importancia ni le quite el carácter aberrante que la misma conlleva. Pretendo ubicarla dentro del marco general que la contiene y que, en definitiva, es de lo que nunca puedo alejarme: Violencia de género.
Violencia de género ejercida por machos a los que acuna una cultura patriarcal donde el el objetivo primero y fundamental es la subordinación y dominación de la mujer.
Una violencia que se lleva adelante de múltiples formas. Desde las más sutiles y “livianitas” hasta la más feroz y trágica: la muerte misma.
Ahora bien, todas esas formas, todas, sin lugar a dudas, tienden a dañar a la víctima. De uno u otro modo… daño al fin. Todas tienden a dejar sentada la primacía del macho y su poder, en toda situación y ámbito. Leí en alguna publicación que el carilindo actor le aseguraba trabajo constante a la chica a cambio de sus servicios sexuales. Leí también que el violento le había dicho “mirá como me ponés”. Por cierto, ¿qué se le puede pedir a quien porta su miembro viril como reaseguro de poder más que culpar a su víctima? ...de manual, es el comportamiento común.

Educar es el camino

Estoy convencida de que la única salida sólida -que ayude a romper el paradigma y permita transitar hacia la instalación de una nueva cultura- viene de la mano de la Educación.
Sin dudas, no es una solución de efecto rápido. Educando en igualdad, respeto y amor habrá, de seguro, resultados positivos en las próximas generaciones.
Por eso, en la inmediatez del día a día, para ir limpiando el camino, hay que visibilizar las situaciones. No hay que callar. Hay que contar, hablar, pedir ayuda. Se escucha el sonido del quiebre de viejos mandatos.
Las mujeres nos estamos animando, ayudando, acompañando. Ya sabemos que no es fácil, pero que no lo sea no lo transforma en imposible. Hay mucha estructura que todavía ofrece resistencia.
Son siglos de naturalización de un sistema de creencias, valores, usos y costumbres. Pero no hay que callar. El silencio es lo peor que nos puede pasar (y no sólo en estas situaciones). Teniendo presente que en el “decir” siempre nos encontraremos con lo indeseado. Con las dudas y la revictimización.
Porque el silencio también es “funcional” al sistema, como lo son la Justicia y las propias mujeres, tan o más machistas que el macho violento hacedor del abuso. Las mujeres que siguen, con sus conceptos y conductas, reproduciendo machos dominantes y mujeres obedientes.
Otra vez repetiré mi convencimiento… igualdad, ni más ni menos… igualdad en la diversidad.
Así lo siento, así lo milito, así lo escribo, así lo vivo.  Sororidad, empatía. justicia para todos, aun para el violento, en este caso Darthés.
Pero justicia, la de verdad, no el mamarracho de la  administrada por jueces servidores del statu quo. Y que estalle todo lo que deba estallar, que la luz ilumine de una buena vez lo que ha permanecido a oscuras durante tanto y tanto. Como esto que hoy ocupa el interés general.

Un antes y un después

Sin lugar a dudas, este caso harán rodar como avalancha incontables como increíbles situaciones.
Que nada nos sorprenda, seguramente aparecerán hechos en los lugares menos pensados, en esos lugares donde una siente y le han enseñado que está su seguridad.
La casa, la iglesia, la escuela, el trabajo. Tristemente, las mujeres no estamos seguras en ningún lugar.
Con lo que aún falta, que es mucho, muchísimo…sé que estamos en marcha. En una marcha sin regreso. Como se suele decir: es un camino sin retorno.
Las Mujeres hemos elegido trocar nuestro destino, ese que nos asignaron durante siglos. En todo caso, las Mujeres estamos convencidas de que elegiremos nuestro destino, que nos pertenece y ya no estamos dispuestas a negociarlo. En definitiva, y nunca sintetizado de mejor forma, las Mujeres hemos decidido con convicción firme que No es No.
Claudio Minoldo

Claudio Minoldo

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