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Los biorritmos y cuándo alimentarse

En general solemos empezar a consumir alimentos apenas nos despertamos hasta antes de irnos a dormir, pero en su libro “The Circadian Code”, el doctor Satchidananda Panda, experto en investigación de los ritmos circadianos (oscilaciones de las variables biológicas en intervalos regulares de tiempo), recomienda realizar todas nuestras ingestas diarias en un período de 8 a 10 horas y permanecer sin comer las restantes 14-16 horas. Panda sostiene que si desayunamos a las 8 de la mañana, deberíamos terminar de cenar a las 20 horas, y no volver a comer nada hasta el día siguiente.
Su argumento: los ciclos de producción de hormonas y enzimas digestivas hacen que estemos más preparados para digerir los alimentos por la mañana y por la tarde. Según el médico el poco tiempo que le dejamos a este proceso no permite que el sistema digestivo y otros sistemas y órganos se repongan y regeneren, lo que podría llevar a desarrollar trastornos metabólicos y enfermedades.

Los relojes biológicos

 El doctor indio y su equipo realizaron un primer experimento con 2 grupos de ratones: uno tenían acceso a una dieta rica en grasas durante todo el día y el otro accedía a la misma comida en una franja de 8 horas.
Resultado: los ratones que podían comer a toda hora engordaron y acusaron síntomas de diabetes, mientras que los del otro grupo ganaron muy poco peso y no desarrollaron problemas metabólicos. Un estudio posterior dio 4 dietas a 4 grupos de ratones: una rica en grasas, otra en fructosa, otra en grasas y fructosa y otra con alimento balanceado para ratones.
El total de calorías ingeridas fue el mismo para todos los ratones, pero algunos de cada grupo pudieron comer sin restricciones y otros sólo en períodos de 9 ó 12 horas.
Al finalizar el experimento los ratones que podían comer a toda hora, independientemente de la dieta, terminaron obesos y con enfermedades metabólicas. Los que comieron en un período de 9 ó 12 horas se mantuvieron delgados y saludables (y comían a deshoras los fines de semana). Además, algunos ratones que originalmente podía comer a toda hora fueron pasados al horario restringido y perdieron gran parte del peso ganado. “La restricción horaria no sólo previene la obesidad; sino que la revierte”, concluyó el Dr. Panda.
Claudio Jose Minoldo

Claudio Jose Minoldo

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