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Femicidio: se endureció el castigo, pero no se logró un efecto disuasorio todavía

El doctor en derecho Gustavo Arocena capacitó a funcionarios y abogados locales.

Dentro del ciclo de capacitaciones del Centro de Perfeccionamiento Ricardo Núñez, sede Jesús María, el fiscal de Cámara y autor de numerosos libros Gustavo Arocena brindó una capacitación sobre femicidio y opinó que el castigo más duro no logró frenar los hechos.
- Más allá de que la discusión dogmática y las legislaciones nacionales y supranacionales endurecen el castigo (a los autores), pero vienen demostrando que no tienen la capacidad o la aptitud disuasoria que se pretende. Siempre estas capacitaciones son una buena oportunidad para hacer algunas aclaraciones porque, a veces, las estadísticas son un poco mentirosas en el sentido de que se equipara a la violencia misógina con cualquier hecho que tiene como víctima a una mujer cuando, en realidad, hay algún componente cultural que es necesario para que se dé esta forma de la violencia. Hay que enfatizar el reconocimiento del fenómeno, pero delimitarlo más precisamente para que las estadísticas reflejen lo que, exactamente, es la violencia misógina, la violencia machista.

Ahora sabemos que no estamos ante un femicida solamente si se trata de alguien que fue pareja o expareja de una mujer víctima. La violencia de género reconoció otras relaciones donde existe esa violencia de género
- Había una tendencia a equiparar o a confundir la violencia de género con la violencia familiar y no necesariamente son conceptos que se equiparen. En algunos casos, la violencia de género se traslada al interior del grupo familiar, pero otros casos no. El componente en estos otros supuestos a los que hago referencia es sólo un componente sólo cultural en el cual el hombre despliega violencia en contra de la mujer por el solo hecho de serla y sin que exista una relación de pareja o alguna relación siquiera de conocimiento o amistad. Como nota de color hago referencia a los precedentes más importantes de los actos femicidas, en Ciudad Juárez, México. Justamente, se trataba de personas que mataban o desplegaban violencia en contra de trabajadoras sexuales a las cuales no conocían, con lo cual el propio origen del concepto de femicidio no exigía que se dé en relación con parejas, ex parejas, o personas conocidas.

Muchas veces la familia de la mujer que fue víctima siente que tanto el aparato policial como el judicial no están a la altura de la circunstancia, respecto de cómo se los debe tratar
- Hoy, las administraciones de Justicia están empezando a trabajar la idea de juzgar con perspectiva de género. Un poco esta idea de ser conscientes de los patrones culturales machistas o misóginos que tienen nuestras administraciones de Justicia para sensibilizarnos ante estas expresiones de la violencia misógina que, generalmente, supone o se expresa a través de círculos de violencia, de violencia creciente. A veces, estas primeras manifestaciones de la violencia contra la mujer -que parecerían no tener tal gravedad- si son tomadas a tiempo podrían prevenir hechos mucho más graves. Allí, hay otro espacio para trabajar que es el de ser conscientes de ciertos preconceptos y prejuicios machistas que tenemos los operadores judiciales en particular y los operadores jurídicos en general para ser un poco más sensibles a la hora de receptar este tipo de reclamos, de denuncias o de problemáticas en general. Por otro lado, también es importante que la propia mujer -a partir de esta sensibilización de los poderes judiciales- empiece a empoderarse para poder hacer oír su voz en relación a esta clase de hechos tan preocupantes.

¿Qué balance se puede hacer sobre la incorporación de la figura de los jurados populares en los juicios por femicidio?
- Probablemente, la intervención de los jurados haya sido importante para lograr la sensibilización de toda la sociedad en relación con el fenómeno de la violencia misógina o machista. No creo que la intervención del jurado -ni siquiera creo que la intervención penal- tenga el efecto disuasorio que pretendemos respecto de estos hechos de violencia machista. Es importante quizás no sólo por el ejercicio de una función estatal como es la de juzgar sino también por una función didáctica. Esto de que el jurado popular, el juez lego, de alguna manera pueda sensibilizarse ante este tipo de problemas y empatizar para conocer esta problemática y estar involucrado en la toma de decisiones.
Claudio Jose Minoldo

Claudio Jose Minoldo

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