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Elefantes escondidos

3º Premio 6to Concurso Nacional de Cuentos para Chicos y Chicas ¿Quién apaga las estrellas? Categoría: grupal 7 a 9 años.

Esta historia sucedió en la punta de la loma de la Sabana Africana, donde vivía la manada de elefantes.
Una mañana llegó un elefante un poco extraño y solitario. Era enorme, llegaba hasta la copa del árbol más alto. El resto de los elefantes no se animaba a hacerse amigo porque les daba miedo verlo tan gigantón.
A Elena, la elefanta marrón,  le dio pena verlo tan triste y fue la primera en acercarse, le convidó un racimo de uvas y se hicieron amigos.
Él le contó que se llamaba Patarata, pero no le dijo la verdad. Esa no era su verdadera identidad, porque en realidad era un dinosaurio disfrazado de elefante. Su verdadero nombre era Inkilosaurio Tirex. Había llegado a África escapando de un meteorito.
Inkilosaurio no se imaginaba la vida sin una manada, por eso pensó en los elefantes, ellos eran grandes, no tanto como él pero eran inmensos comparados con otros animales.
Es un misterio cómo se las arregló para que las arañas tejedoras le hicieran un traje a medida con tela de araña mezclada con pelos.
Elena sospechó que algo raro había, pero no dijo nada. Lo integró a la manada. Patarata tuvo que aprender a mover la trompa y las orejas, a caminar como elefante y lo más difícil: hacer la voz de elefante o sea barritar.
Elena lo ayudaba y lo hacía practicar a la mañana bien temprano mientras los demás dormían.
De a poco se fue haciendo amigo de todos y se sentía como en una familia. Hasta se hizo amigo del león Quirquilón, que era un poco artista. Por las tardes lo invitaba a pintar sobre las grandes rocas con barro y pigmento de flores.
Cuando terminaban un cuadro el león se ponía feliz y era bastante bruto en los festejos. Patarata se alejaba porque temía que entre tanto abrazo y revolcada, el león descubriera que su piel era tejida.
Una tarde Quirquilón se emocionó por la belleza de la pintura y lo felicitó dándole unas palmadas en el hombro, con tanta mala suerte que se le enganchó una garra en el traje de Patarata, cuando el león tiró para desenganchar la uña, se le hizo un hueco y comenzó a destejerse. El dinosaurio quedó al descubierto. El león no podía cerrar la boca de asombro.
Patarata salió corriendo y se ocultó en una cueva, lloraba, lloraba y no sabía qué sería de su vida.
La manada de elefantes fue a buscarlo, él no sabía si salir o no. Elena lo llamó y entonces tomó coraje.
Cuando asomó la cabeza no podía creer lo que estaba viendo.
Todos los elefantes comenzaron a desprenderse el traje que llevaban puesto.
¡Oh! Sorpresa. Ellos también eran dinosaurios, pertenecían a una especie de menor tamaño, y al igual que él habían huido del meteorito.
Ya sin traje, y sin engaños formaron una verdadera manada.

Luciano Valentín Aguirre (7 años) | Mariana Nieva Albornoz (8 años) | Juan Cruz Muñoz  (7 años)
Taller Literario municipal Biblioteca Popular Sarmiento + La Usina
Municipalidad de Jesús María

Claudio Minoldo

Claudio Minoldo

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