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El lado “B” de la maternidad: consejos para una etapa en la que no todo es color de rosa

Por: Adriana Felici (Periodista - directora sección En Familia)

La llegada de un hijo es una felicidad indescriptible, pero, ¿es todo color de rosa? La Lic. y Prof. Jimena Guma, Esp. en Psicología Clínica (M.P. 7791), nos acerca algunos aspectos para reflexionar y sobrevivir al inevitable lado “b” de la maternidad.

Tendemos a pensar sólo en la parte “linda” de ser madres… ¿no?
- En general sí. Por eso, tanto si la búsqueda del bebé fue planificada o si nos tomó por sorpresa, es fundamental tener que cuenta que su llegada nos cambiará la vida para siempre. Y si bien cada experiencia maternal es única, hay cuestiones comunes, como que durante los primeros meses de vida el bebé depende exclusivamente de su mamá.

¿Qué consecuencias  emocionales trae esta dependencia?
- Puede generar cierta despersonalización o confusión, y hacer sentir la pérdida de libertad e individualidad, ya que a partir de ahora los tiempos y actividades de la mujer dependerán casi exclusivamente de los tiempos y necesidades del bebé. Sueño y cansancio serán moneda corriente. Y esto ocurrirá todos los días, aunque contemos con ayuda, porque hay necesidades del recién nacido que sólo puede satisfacer la madre.

¿Cómo describiría lo que se siente en esta etapa?
- Hay falta tiempo. Las horas pasan volando. Cocinar o limpiar la casa se convierte en una osadía; hablar por teléfono y pretender mantener una conversación puede ser imposible; y dormir más de tres horas de corrido también. Y si queremos salir, bañarnos, cambiarnos de ropa y arreglarnos se torna una tarea titánica y muy agotadora. Esto se completa con todo lo que hay que llevar cuando queremos salir con el bebé: un bolso enorme con todos los elementos para que no le falte nada: prever los cambios de temperatura, si tendrá hambre o si hará falta higienizarlo, llevar el cochecito para no tenerlo en brazos todo el tiempo…

¿Cómo sobrevivir a tanta exigencia?
- Ante todo, siendo conscientes de que la maternidad tiene aspectos maravillosos y aspectos sacrificados. Y sabiendo que es-ta nueva etapa exige un período de adaptación: tanto a los tiempos del bebé como a las exigencias de la función maternal.

¿Y la falta de sueño? 
- Es normal que un bebé se despierte a menudo, que se queje, que llore… Puede tener dolor de panza, que se le haya caído el chupete, que sienta calor, frío o hambre, que no le guste donde está acostado, o simplemente que quiera estar en brazos. Este deseo no debe ser confundido con “caprichos”: es lógico y esperable que el bebé necesite a su mamá. Descifrar qué le sucede lleva tiempo y estrés. Es algo que a veces se vuelve frustrante y muy agotador. Además, el inevitable cansancio que se arrastra después de varias noches durmiendo mal, seguramente potencia la intolerancia, mal humor y frustración, a lo que pueden sumarse sentimientos de soledad y culpa por no “entender” al bebé.

Además de los cambios hormonales, ¿este cansancio y frustración pueden ser la causa de la depresión post parto?
- La maternidad implica un estado de híper alerta constante. Esto, más los cambios físicos visibles que pueden afectar la autoestima de la mamá, aumentan la sensibilidad y agotamiento físico, pudiendo desencadenar una depresión.

Todo esto no se corresponde demasiado con las mamás y bebés de las películas… 
- No existe una mamá “ideal”. El “ideal de madre” nos ha sido impuesto por publicidades con bebés “perfectos”: que no lloran, que duermen en su cuna toda la noche, que no tienen gases… Pero esto no tiene nada que ver con la realidad.

¿Qué consejos le daría a una mujer que está por ser mamá? 
- Que se prepare, que averigüe, que pregunte cómo es realmente la maternidad. Así conocerá de antemano no sólo la parte “linda” sino la difícil…
Para ello se recomienda realizar los cursos pre y post parto, y de ser necesario consultar con un psicólogo de confianza para que acompañe en el proceso. No hay que tener miedo de pedir ayuda.

Cómo disfrutar de la maternidad

  • Centrarse en lograr la conexión emocional con el bebé. 
  • Alejarse de las críticas e ideales de maternidad. 
  • Romper con los mandatos familiares y sociales sobre cómo debe ser una madre. 
  • Tener presente que más allá de sus aciertos y desaciertos, cada mamá es única e irrepetible. 
  • Algunas personas pueden hacer comentarios que incrementen los sentimientos negativos y la vulnerabilidad.  “Filtrar” esos comentarios, y de ser necesario pedir que no opinen. 
“Cuando te conviertes en madre lo último que quieres es sentirte juzgada porque todas estamos intentando hacerlo de la mejor manera que podemos” (Jessica Alba, actriz y empresaria). 

Claudio Minoldo

Claudio Minoldo

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