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Sinsacate continúa buceando en las profundidades de su historia

En la última edición del Foro de los Orígenes, las familias pioneras fueron las protagonistas.

Por: Marianela Tabbia (De nuestra redacción)

El pasado fin de semana se llevó a cabo el octavo encuentro tiene por objetivo reconstruir el pasado. Vale aclarar que la localidad es bastante joven si tenemos en cuenta su constitución como municipio, comparada con ciudades vecinas. 
En la década del ‘80 se constituyó como estado municipal por lo que aún escribe páginas de su acontecer reciente. Hoy, Sinsacate cuenta con alrededor de 3 mil habitantes y experimenta un gran crecimiento demográfico que no se detiene.  

Luchando contra el tiempo

La búsqueda de las raíces del pueblo sigue latente. Un dato a destacar es que todavía no se estableció una fecha específica de fundación por lo que, en el año 2010, se convocó a una comisión de investigadores para resolver el enigma. 
Pese al gran volumen de información con el que se encontraron gracias a los puntos históricos que la atraviesan tal como la Posta de Sinsacate o el Camino Real, no se pudo definir la efeméride. Sin embargo, los historiadores Carlos Ferreyra y Matilde Tagle sí dieron con lo que después se llamó el Día de los Orígenes. El 10 de diciembre de 1584 se tomó como referencia ya que en textos antiguos, se menciona al dueño de las tierras, el cacique Chin Sacat cuyo nombre se transformaría más tarde en Sinsacate. 
María José Ludueña, secretaria de Cultura y Turismo, describió el proyecto: “todos los años previo al Día de los Orígenes se hace el foro con temáticas diferentes, buscando nuestras raíces, nuestra historia y antepasados. También tratando de rescatar y tener un archivo porque se va perdiendo. Van falleciendo las personas más antiguas y se pierde mucha información. Se han tomado temáticas aborígenes, religiosas, costumbres, historias vivas con las que, por ejemplo, se entrevistaron a los ancianos, algunos de los cuales ya no están”.
La iniciativa ambiciosa que queda por concretarse es la realización de un árbol genealógico. Los primeros nombres se incluyeron el fin de semana pasado pero queda mucho por hacer. La idea es incluir a todas las familias, independiente de su procedencia. La convocatoria está abierta a todos los vecinos para que no quede nadie afuera.

Los pioneros

Las familias seleccionadas respondieron a dos criterios, la antigüedad en la zona o la cantidad de sus miembros. Así fue que los Rodríguez, Arias, Gonzáles, Ferreyra, Figueroa y Correa quedaron elegidos para el análisis. Si se tuviera en cuenta la cronología, el estudio se circunscribe entre 80 y 100 años atrás.  
Un caso emblemático y complejo es la familia Correa: “Vos preguntás y todos tienen algún pariente Correa, pero no llevan el apellido porque son muchas mujeres que están con Arias, Rizzi. Tomamos el padrón electoral y nos pusimos a contar, son más los Ludueña que los Correa, pero como son hijos de mujeres, figura el apellido”.
Para escuchar en primera persona parte de los relatos recopilados, Feliciano “Tatita” Correa abrió las puertas de su casa. A sus 82 años goza de una memoria prodigiosa que lo lleva a hablar de temas diversos, siempre destacando los ‘tiempos de antes’. 
Sentado en una silla, bajo la sombra de un paraíso, comenzó a recordar. El campo que lo vio nacer está presente en cada diálogo además de los detalles que lo rodean. Risueño, tocó su larga barba y explicó el porqué de su apariencia. En sus años mozos fue bailarín de folklore, recitador y peón de hacienda. 
“Soy nacido en la Estancia La Porteña, departamento Totoral. Cuando me trajeron mis padres, vine de un año a un lugar que se llama San Pablo. Estuvimos ahí en el campo ese hasta que nos mudamos a los cinco años y llegamos a Puente Loreto, así le dicen. Me he criado en la zona”, narró.
Tuvo ocho hermanos y él fue el menor de todos. Su infancia se le enrieda en los recuerdos y le trae cierta nostalgia: “Era linda porque se hacían las fiestas patrias, los 25 de mayo, 9 de julio. Eran fiestas muy hermosas, se divertía la gente, jugaban a la sortija o las carreras de embolsados. Había mucha clase de juegos”.
“Había poca gente, no como ahora. Había dos ramos generales donde la gente iba a comprar la mercadería y al mismo tiempo, algunos viejitos tomaban la vuelta. Los sábados a la noche iban a truquear, de vez en cuando se juntaban a cantar y hacían una guitarreada”, rememoró el singular Tatita. 
Claudio Jose Minoldo

Claudio Jose Minoldo

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