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Pasa el tiempo y la sensación es que Súper Uno no va más

Pese a las intimaciones y la intervención de Trabajo, a medida que pasa el tiempo crecen las certidumbres sobre el cierre definitivo.

63 empleados despedidos a los que se les adeuda todavía octubre, gestiones municipales y gremiales para asistirlos en este dificilísimo momento que viven y el amargo trago de afrontar el último tramo del año sin empleo.
La empresa, por el momento, sólo se expresó a través del abogado Juan Pablo Rustán, quien señaló que la empresa cerraba por falta de “rentabilidad”. La decisión incluía las dos sucursales de supermercado y también la unidad de negocios combustibles.
Al cierre de esta edición, el Banco Central tenía registrados 154 cheques rechazados a la S.A de la familia D’Olivo por un monto de $ 5,28 millones. Claramente, no se trata del motivo del quebranto empresario.
Fuentes bien informadas señalaron a este medio que la deuda bancaria de la empresa supera los ocho ceros y que hay otras deudas no registradas por compras de combustible no entregado que también son millonarias.
Se espera que, de un momento a otro, alguno de los damnificados se presente ante la Fiscalía de Instrucción de Jesús María para solicitarle que investigue si en la situación de quebranto no hubo alguna maniobra de estafa.
Ya circularon también nombres de prestigiosos penalistas del foro local y de la ciudad de Córdoba que fueron consultados por potenciales clientes. Todo apunta a saber si la causa del quebranto está relacionada a impericia o negligencia por parte de los propietarios o si se trata de una maniobra de vaciamiento de la empresa.
El fin de semana anterior al cierre de las puertas de Súper Uno, empleados notaron con intriga que muchos familiares pasaron por las góndolas y las cajas para irse con artículos de perfumería muy onerosos y con vinos de alta gama.
Lejos estaban de saber que, días después les comunicaban que todo se había acabado y que les ofrecían pagarles la mitad de la indemnización.

Rareza total

También se supo que antes del quebranto, la familia D’Olivo salió a vender la firma a un importante supermercadista cordobés con raíces en nuestra zona, pero obtuvo una negativa.
Y sobre el tema combustibles también buscaron que otro importante proveedor local los auxilie momentáneamente, pero no se pudo llegar a un acuerdo.
En medio de la solicitud de reapertura que exigió el gremio de los comerciales, también se supo que el procedimiento preventivo de crisis que no se pidió obedece a que eso habilitaría una investigación penal que complicaría mucho más a la familia.
Para reabrir necesitarían mucho más que las mercadería que permanecen en los súper y en los depósitos. De lo contrario, resultará inviable.
Claudio Jose Minoldo

Claudio Jose Minoldo

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