Último momento
recent

La Central celebró 50 años y todavía mantiene la tradición de producir buenos embutidos

El negocio que inició José Ñáñez en 1968, pasó a sus hijos Ricardo y Luis primero, y ahora está en manos de sus nietos: Amílcar, Iván y Martín que siguen el legado.

El pasado 21 de noviembre la familia Ñáñez llegó a las 5 décadas en la producción de embutidos y despacho de carnicería y lo celebró como sólo una familia de herederos de inmigrantes sabe hacerlo: trabajando.
Es que la historia de La Central es la historia del sacrificio que inició el “Nono” José Lázaro Ñáñez que quedó huérfano de padre y madre casi simultáneamente cuando era muy pequeño y tuvo que arreglárselas como pudo en medio de severas restricciones económicas.
Era el más chico de sus hermanos. Solamente pudo hacer hasta segundo grado y trabajar  como carrero y hachero fue lo que le ayudó a sostenerse. Cuando se casó con María Luisa Gaitán no tenía prácticamente nada, excepto sus manos laboriosas y su incansable afan por progresar. Y con ese trabajo fue juntando los recursos que le permitieron en 1968 comprarle a Don Armando Romanutti la casa de avenida San Martín, donde todavía permanecen y que venía con la carnicería incorporada.

Con amigos y todo

Para el despacho de la carnicería se turnaban entre Luis y Ricardo, pero la compra a Romanutti incluyó a algunos valiosos empleados como Tito Sivieri y la complicidad de don Luciano D’Olivo que ayudaron a la familia con las primeras elaboraciones de embutidos y chacinados.
Cuando Ricardo contrae matrimonio con Griselda Nanini, acceden a otras recetas de fiambres típicos friulanos de parte de Miguel, papá de Griselda.
Con el correr de los años, y a medida de que comenzó a decaer la venta de la carnicería, surgió la idea de ir incrementando la producción y venta de embutidos. Para eso, fue necesario ir convirtiendo las instalaciones en una fábrica que hoy cuenta con habilitación para vender embutidos en todo Córdoba.
La Central tiene clientes en los principales valles turísticos, Punilla y Calamuchita, en la zona de Deán Funes, y desde hace un tiempo en algunos puntos de la ciudad de Córdoba.
Tras la muerte de Ricardo, la empresa pasó a manos de sus tres hijos: Amílcar, Iván y Martín, quienes se reparten las tareas para producir y abastecer a la clientela. Lograron, en este tiempo, contar con mercadería disponible los 365 días del año  y no sólo estacionalmente.

Orgullo de heredero

De los actuales propietarios, Amílcar es el encargado de elevar el perfil para contar sobre el orgullo que siente la familia por haber arribado a estos 50.
“Soy un agradecido, más allá de las diferencias que pudimos haber tenido, de mi padre y de mi madre porque no es poca cosa, analizándolo en retropectiva, ver de dónde vinimos y dónde llegamos. Eso no fue gratis y nadie nos regalo nada. Tampoco dependimos de ningún gobierno. Todo lo que hicimos fue producto del ensayo y error que nos sirvió para no volver a cometerlos”, destacó el mayor de los tres hermanos.
“Me llena -añadió- de orgullo ver que se cumple el sueño del inmigrante que llega con una mano atrás y otra adelante y puede salir. Obvio que hubo altibajos y problemas, tanto económicos como familiares, pero destaco que nunca se dejaron caer”.
De los abuelos, Ñáñez destaca que no tenían dobleces ni mala intención, que eran auténticos. “Nos enseñaron del sacrificio, de la constancia, y nos impulsaban a ir un poco más allá, que no te importe lo que digan y que nunca dejes de luchar. No podría sentirme más orgulloso por portar ese legado de mis nonos”, completó Amílcar.
Claudio Jose Minoldo

Claudio Jose Minoldo

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Con la tecnología de Blogger.