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La academia de Alejandra Vicari interpreta a Drácula

El sábado 10 de noviembre habrá dos funciones, a las 19 y a las 22, en el complejo de cines Molise.

Ninguna obra de Alejandra Vicari resulta de la improvisación. Y con el correr de los años viene demostrando que cada puesta en escena para cerrar el año tiene un hilo argumental en donde cada pieza tiene su lugar e importancia.
Y los alumnos y alumnas de su academia lo saben. Ni bien comienza el año, saben que trabajarán una obra en particular y uno o dos cuadros de esa obra con método, y amoroso rigor.
El desafío de este año era importante porque Drácula, la obra de Bram Stoker, está demasiado transitada. Desde la versión protagonzada por el italiano Bela Lugossi hasta la genial recreación de Francis Ford Coppola de 1992 o el musical argentino de Pepito Cibrián, Drácula sigue siendo un clásico atrapante.
Parece simplemente la historia de un vampiro cruel con sus víctimas, que es dueño de un castillo en Transilvania y que vive atormentado por un amor que perdió y no se resigna a abandonar. Es una historia de amor hecha y derecha. Pero ¿Cómo será la versión de Alejandra Vicari?
Mejor que ella misma lo describa: “Nuestra obra está basada en el libro de Stoker, pero adaptada a nuestra visión en la que rescatamos el amor por sobre todas las cosas y el aprender a no juzgar”.
“Todos -agrega la bailarina- lo juzgan como un asesino brutal cuando, en realidad, no ven que hizo un pacto con alguien para vivir varias vidas y muchos tiempos hasta volver a encontrarse con su amada Elizabeta, a la que cree encontrar en Mina su reencarnación. Trabajamos con los niños desde la ficción sabiendo y pensando en el amor por sobre todo. Él luchó por amor, un amor incondicional, eterno”.

Protagonismo cedido

En relación a otras obras anteriores de Vicari, lo raro en este caso es que el protagonista principal es el “Conde”, un hombre, y esto implicará algo de ceder protagonismo, siempre a cargo de las mujeres que son mayoría en la academia de danzas.
“Se trabajó muy bien, el Conde vino  todos los meses a trabajar con nosotras y para mí es un placer que Ayén Vera tenga ese protagonismo. Los niños, además, están súper motivados. Tuvimos que cuidarlos mucho, y sacarles un poco el miedo a los vampiros, a la sangre. Para las bailarinas, va a ser como estar jugando en la plaza en Londres, esperando la llegada de este Conde joven a reencontrarse con su amor”.
Ayén Vera recoge el guante de los elogios y devuelve la gentileza: “Para mí, en cambio, el protagonismo lo tienen las situaciones que se generan al venir a este lugar: ponerme la capa para que no tengan miedo, y cuidar a las más chiquitas. De esta obra me encanta que no sólo hay danza, sino que hay mucho de teatro, de interpretación, hay una historia que se va contando y que se va generando muy de a poco y que llega al final de una forma increíble”.
“Se va a ver mucho más de lo que se ve siempre porque son shows con mucho diseño, vetuario, luces, peinados, a lo que se suma el teatro”, completó el bailarín que es histórico partener de Vicari en sus obras.

La madurez

Vicari no repara en gastos a la hora de diagramar un espectáculo. Y está claro que, la mayoría de las veces, sale “hecha”, pero nadie le puede sacar de encima el placer de generar un espectáculo de jerarquía para una comunidad regional que está tan poco habituada a los consumos culturales.
“Desde marzo que estamos tabajando para este momento. Cada clase íbamos leyendo una página y cada alumna interpretaba lo que entendía. Desde ese laboratorio, creamos células individuales, luego grupales o dúos y nació todo esto que representa a las nenas porque se sienten libres de haber creado su parte”, rescata Vicari.
“Nuestro espacio -cierra la bailarina- es para crear, romper barreras, ser vos mismo, para ser libres, los chicos sienten eso. Imagínense nosotros”.
Claudio Jose Minoldo

Claudio Jose Minoldo

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