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El síndrome de las piernas inquietas

Este problema empieza con una necesidad de mover la piernas, especialmente cuando se está en reposo. Al cabo de unos minutos esta necesidad se torna tan imperiosa –y molesta- que tras cambiar infructuosamente de posición varias veces, nos vemos obligados a levantarnos y caminar.
¿Qué es este síndrome y cuáles sus causas? Es un problema del sistema nervioso que provoca el impulso incontenible de mover las piernas. De otro modo se siente mucha incomodidad y como esto suele ocurrir cuando estamos acostados, es casi imposible conciliar el sueño, nos dice el médico generalista y especialista en geriatría Andrés Carrillo (M.P. 26453), y detalla que los pacientes describen sensaciones de hormigueo, “bichos que caminan”, picazón, escalofrío, quemazón e intranquilidad. Aún no hay resultados concluyentes sobre sus causas, pero ciertas prácticas pueden aliviar este problema, informa el profesional.

Datos


  1. Es común que este síndrome afecte a varios miembros de la familia: hermanos, padres, hijos. 
  2. Aqueja tanto niños como adultos, aunque la incidencia es superior en personas mayores.
Puede ocurrir con más frecuencia en personas con:
  1. Enfermedad renal crónica.
  2. Diabetes.
  3. Deficiencia de hierro, magnesio o ácido fólico.
  4. Mal de Parkinson. 
  5. Embarazo. 
  6. Esclerosis múltiple.

Otros factores que pueden influir: 


  1. Consumo de cafeína: café, té, mate y bebidas cola. 
  2. Consumo de chocolate. 
  3. Consumo de alcohol. 

En busca de alivio

Como dijimos, hay algunas medidas para atenuar los efectos de este síndrome.

  1. Realizar actividad física o hacer caminatas. 
  2. Probar dándose un baño lo más frío posible, o caso contrario caliente (depende de cómo reaccione cada organismo). 
  3. Masajear las piernas. 
  4. Aplicar una almohadilla con frío o calor. 
  5. Levantar las piernas para que la sangre circule en forma inversa. Técnica recomendada: Acostados, acercar los glúteos lo más posible a una pared y levantar las piernas, dejándolas paralelas a la misma (el tronco queda perpendicular). Permanecer así hasta que calme la molestia. 
  6. No luchar contra la necesidad de moverse. 
  7. Comenzar y terminar el día estirándose. Practicar yoga o tai chi también pueden ayudar. 
Claudio Jose Minoldo

Claudio Jose Minoldo

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