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El reconocido constitucionalista Andrés Rosetti capacitó a abogados y funcionarios judiciales

Es cordobés, tiene casa de verano en Jesús María, y vive la mitad del año en el exterior. Estuvo esta semana en el edificio de Tribunales brindando una capacitación.

Un bicho raro del Derecho Argentino, abogado con matrícula pero que casi no ejerció, docente en la UNC, pero también en Madrid, Milán y Génova. Autor de libros, ensayos, artículos periodísticos. Especialista en Derecho Constitucional y en Derechos Humanos. Vino invitado por el Centro de Perfeccionamiento Ricardo Núñez, sede Jesús María, del Poder Judicial.
Y tan sencillo que aceptó el convite de Primer Día para un mano a mano de actualidad, mientras se ancla en la Jesús María que quiere como propia desde niño: “Estar en Jesús María es estar como en una especie de segunda casa, es muy especial porque he pasado todos los veraneos de mi infancia aquí. Volver siempre es un placer”.

Da la impresión de que en Sudamérica con el constitucionalismo se vive un momento especial, sobre todo lo que pasó en Brasil hace poco...
- Uno podría preguntarse si el problema son las Constituciones o si son los actores que ejecutan, interpretan y definen qué son las Constituciones que, en general, son instrumentos que pueden ser usados bien o mal. Estamos en un momento donde se encuentran en medio de una puja de poder que no es solo local. La globalización influye y el captalismo domina cada día más un montón de relaciones con lógicas de poder muy fuerte que superan, incluso, lo institucional. Lo que está pasando en Latinoamérica y, particularmente, en Brasil es una señal de alarma, sobre todo lo que pasó con Dilma Roussef donde se respetaron los mecanismos formales, pero se violaron algunas cosas que llevaron a muchos a hablar de “golpe blando”. De hecho, a Roussef no le encontraron ningún delito, pero esa decisión no fue casual, respondió a una serie de intereses.

Las clases populares tienen la sensación de que la Constitución está hecha para que mande más a unos que a otros, sienten que está hecha para que solamente la cumplan ellos
- El derecho puede servir para liberar, para progresar, para la convivencia social y mejorarla. De hecho sirve para eso. Nadie puede negar que hay un montón de normas que nos facilitan la convivencia. Pero también el derecho sirve para la opresión, la dominación y el sojuzgamiento. A nadie escapa que quienes definen el Derecho, la mayoría de las veces, son los sectores privilegiados, con los mayores recursos económicos. Entonces, esta sensación que tienen muchos sectores populares no es para nada desacertada porque responde a ciertas lógicas que implican que las normas las hacen sectores privilegiados para mantener sus privilegios.

En este tiempo, se incorporaron en la vida jurídica de la gente un montón de herramientas que antes no existían (matrimonio igualitario, identidad de género). ¿La Constitución debería ir más rápido que en 1853 y 1994?
- Hablamos del Derecho como si fuese una entelequia y es un instrumento. Va a depender de que el que lo maneje -normalmente el poder institucional- de que quiera empoderar a la gente, de darles mayores instrumentos. Dependerá de qué decidan los gobiernos. Una decisión como la del Matrimonio Igualitario reconoció derechos a sujetos que no los tenían. Allí, el derecho sirve para mejorar, facilitar la convivencia, reconocer derechos. No siempre ocurre así porque depende de quién los instrumenta. Lo importante es que hoy con muchas imperfecciones tenemos la posibilidad de votar cada dos años y cambiar si nos parece que lo que va pasando está mal.
Claudio Jose Minoldo

Claudio Jose Minoldo

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