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Se jubiló el juez Oscar Patat, tras 27 años de servicio


  •  En abril cumplió 40 años dentro del poder judicial y en noviembre cumplía 27 como juez.
  • De bajo perfil, Patat supo ganarse el respeto de los letrados locales por su gran “criterio”.

Si la Justicia es dar a cada uno lo suyo según derecho, el juez Oscar Patat pasará a la historia de la justicia local como uno de los que siempre tuvo a esa máxima como norte.
Equilibrado, criterioso, y con mucha sensibilidad para con los sectores más desfavorecidos, Patat dejó detrás de sí una foja de servicios casi sin mácula. Su último acto administrativo lo tuvo el martes pasado y, formalmente, desde septiembre se suma a la nómina de magistrados jubilados.
Aunque tuvo un perfil muy bajo y sus apariciones mediáticas se cuentan con los dedos de la mano, quienes han trabajado con él le reconocen que tuvo un juzgado de puertas abiertas y siempre estuvo dispuesto a ofrecer una explicación respecto de las causas más rutilantes sobre las que le tocó  fallar.

Lás más resonantes
Llevó con valentía la investigación y juicio por la muerte del ingeniero agrónomo Rafael Muriel, a principios de este siglo, que terminó con algunos condenados y una investigación pendiente.
En 2002, le tocó mediar entre el Colegio Nuestra Señora del Huerto y la familia Méndez que interpuso un recurso de amparo porque no dejaban viajar a Puerto Madryn a Lucía, una alumna que habñia sido sancionada por llevar un arito en la nariz.
También fue el responsable de instruir la causa por defraudación que tuvo como protagonistas a los hermanos Castillo que no prosperó en el juicio en la ciudad de Córdoba porque se robaron la mayoría del material probatorio en un hecho inédito.
Y otro caso bravo que afrontó fue el de un crimen por encargo en Colonia Caroya que terminó con un sicario, de apellido Guerrero Leyría, condenado.
Más cerca en el tiempo, en 2014, le tocó resolver si hacía lugar a un amparo de entidades proteccionistas que pedían que se suspendan las jineteadas en el Festival de Doma.

Palabras en la despedida
Visiblemente emocionado, Patat dialogó con Primer Día sobre el momento del adiós, después de haber ingresado en los, por entonces, Juzgados Satélites (Hoy, Tribunales Ordinarios de Jesús María) el 12 de diciembre de 1991: “Son momentos trascendentes en la vida de cualquiera y máxime cuando uno ha estado tanto tiempo vinculado a esta institución en la que llevo más de 40 años y casi 26 y medio en el cargo de juez. Y el sentimiento mayor que me invade sería la nostalgia por la pérdida de los afectos y de las relaciones, pero ya llevo un tiempo preparándome para esto, para que esta decisión sea como tiene que ser: firme, clara, y segura para empezar a vivir una etapa distinta”.
“Siento -recordó Patat- una tremenda añoranza de aquel diciembre de 1991 cuando se inauguraron los Tribunales, en ese entonces llamados satélites, que eran una cosa muy nueva, con planes casi pilotos y cuando no se sabía cómo iba a seguir. Empezamos con dos o tres empleados nada más Y, si vemos ahora, una planta de 90 empleados y la importancia que adquirieron, realmente es un orgullo y una satisfacción haber estado involucrado”.
“Lo mío es un eterno agradecimiento por todo lo que me brindaron, lo que me contuvieron y todo lo que pude hacer desde lo poco o lo mucho, desde las luces y las sombras. Traté siempre de impregnar en todo esto la parte más humana porque lo jurídico se sabe que es básico tenerlo, pero volcar en toda decisión la parte humana es el desafío. Se trata de saber que hemos tratado de ser lo más equitativos y justos dentro de lo que se puede en esta tarea que es complicada”, concluyó el magistrado al que se va a extrañar, seguramente.
Claudio Jose Minoldo

Claudio Jose Minoldo

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