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¿Es posible cambiar el modelo de intervención sobre familias en situación de pobreza?

Un proyecto local va en camino a demostrar que, cuando menos, se pueden intentar nuevas formas de abordaje que empoderen a familias vulnerables.

Un equipo interdisciplinario comenzó en abril de este año a trabajar sobre una numerosa familia de una zona rural distante a unos 20 kilómetros de Jesús María y donde, aunque suene increíble, carecen de servicios de salud, seguridad, y transporte.
Esa familia representa el fracaso del anterior modelo de intervención porque, durante 40 años, recibieron todo tipo de asistencia, pero siguen en la misma situación de pobreza.
Además, está atravesada por otros problemas como el alcoholismo, el embarazo adolescente, la discapacidad, la deserción escolar, el desempleo o el empleo informal, el hacinamiento, y la situación socio sanitaria crítica.
El proyecto de abordaje diferente se llama De a uno y depende de la fundación San José Providente que creó el Padre Manrique hace más de 25 años en Buenos Aires. Esa fundación es la que paga los honorarios profesionales del equipo que integran las trabajadoras sociales María de la Torre, Carolina Piccoli, y la docente y labor terapista Patricia Zupicich.
Desde que eomenzaron a trabajar con esta familia, no hay llevado ni un ladrillo, ni una chapa, ni absolutamente nada material, con excepción de algunos regalos y tortas de cumpleaños.
“Nunca en 40 años hubo continuidad ni seguimiento en la historia de esta familia. Entendimos que la solidaridad por sí sola no cambia su realidad ni les modifica sus condiciones de existencia porque la necesidad de un cambio tiene que partir de sus propias decisiones”, explicó De la Torre sobre esta experiencia nueva.
Y en pocos meses, lograron algunos avances significativos con el sólo hecho de “prestarles la oreja” y ayudarles a pensar en por qué deberían aspirar a una mejor calidad de vida.
En el mientras tanto, las profesionales salieron a buscar padrinazgo entre empresas y particulares que donan mensual- mente una cifra fija de dinero que va a la fundación y de la fundación a las profesionales.
También fue clave el apoyo de la Municipalidad de Sinsacate, a través del gesto desinteresado de su intendente, Rubén Ferreyra, del legislador Carlos Ciprián y de los empleados municipales Alejandro Della Bedova y Carlos Loza. Ninguno de ellos quería, de hecho, ser nombrado por esta ayuda desinteresada.
“A veces decimos que los políticos no sirven para nada o que no hacen nada y para nosotras la articulación entre el Estado y el aporte de los privados fue fundamental para poder darle continuidad al proyecto”, reflexionó De la Torre.
“Cambiar una problemática tan compleja suponemos que nos va a llevar un par de años o tres porque son ellos quienes tienen que decidir cuándo y cuánto cambiar”, concluyó Zupicich sobre el proyecto.

Para más información sobre el proyecto caropiccoli@gmail.com
Claudio Jose Minoldo

Claudio Jose Minoldo

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