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El pastor evangélico acumuló dos denuncias más y le dictaron la prisión preventiva

Arturo Peralta tiene 12 denuncias en su contra, dos por abuso sexual con acceso carnal y diez por abuso sexual sin acceso carnal. Su situación penal se agrava conforme avanza la investigación.

Antes de pasarle la posta al nuevo fiscal de Instrucción, Martín Berger firmó el decreto de prisión preventiva en contra de Arturo Humberto Peralta (55) el ministro de la iglesia Josafat a quien se le adjudicaron 12 hechos de abuso sexual en perjuicio de mujeres de entre 22 y 48 años.
Los 12 hechos fueron considerados agravados por su condición de ministro del culto religioso, continuado y reiterado. El delito, en este caso, tiene penas que van de los ocho a los veinte años de prisión.
Peralta había sido detenido a fines de marzo y estaba pendiente la resolución de su situación procesal, a partir de la acumulación de pruebas, en especial de denuncias de mujeres de entre 22 y 48 años que declararon haber sido abusadas. De los 12 hechos denunciados, dos de ellos fueron con acceso carnal.
El victimario se valía de su condición de religioso y recibía a personas humildes y vulnerables a partir de dificultades personales, laborales, familiares o de pareja por las que concurrían a la iglesia Josafat, frente a la ruta nacional 9 Norte.
Su ardid consistía en pedir que le confiaran sus problemas, en ocasiones secretos íntimos, para luego extorsionar a las mujeres amenazándolas con divulgar lo que sabía de ellas.
En general, el abuso consistía en tocamientos por fuera o por debajo de la ropa, pero en dos ocasiones accedió carnalmente a dos de las víctimas. El primer hecho data de 2010 en la ciudad de Córdoba.
En la causa actúa como querellante Carlos Nayi, en representación de cuatro mujeres víctimas.
“Arturo Peralta se autodenominaba pastor evangélico enviado por Dios y terminó consumando la más grave de las rapiña sexuales en contra de personas vulnerables”, señaló Nayi a poco de conocer la resolución de la prisión preventiva.
“La pena -añadió- puede colocarlo en 20 años de cárcel. Utilizó la violencia psicológica, moral y aprovechó la posición de dominio a través del secreto de confesión”.
Para Nayi, Peralta fue un verdadero “impostor” que se aprovechó de su condición como mediador de Dios que consumó el más aberrante de los abusos sexuales.
“La diferencia entre este hecho aberrante y otros es que utilizó la violencia psicológica y moral y que aprovechó los secretos de la confesión para asaltarlas sexualmente en un lugar cerrado. Las amenazaba además de revelar esos secretos que había obtenido. El objetivo era liberalas del demonio y que él tenía la autoridad suficiente, como enviado de Dios, para liberarlas Una verdadera mentira. Algo aberrante, algo propio de los guiones más perversos de Franz Kafka”, agregó el letrado.
El diseño de prueba fue similar en todos los casos, no hubo  fabulación ni confabulación por parte de las víctimas, y todo indica que la causa será elevada a juicio. De confirmarse cada uno de los hechos, la pena será de cumplimiento efectivo y podría llegar a los veinte años. Por ahora, la investigación sigue con el nuevo fiscal de Instrucción. 
Claudio Jose Minoldo

Claudio Jose Minoldo

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