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Tere Baudin: “Cuando actúo toco el cielo con las manos”

Por: Adriana Felici (Periodista - directora sección En Familia)

Se llama Teresa de Jesús Manenti, pero actoralmemte usa el apellido de Armando Baudin, padre de sus hijos. “Roberto Videla, director del grupo Fra Noi, me dijo que mi nombre no era teatral… Yo no sabía si dejarme el Manenti o el Baudin. Consulté a mi padre y me dijo ‘ Tiene que ser el apellido del marido para que se sienta honrado y contento y la deje hacer lo que le gusta’. Le hice caso; eran tiempos así…”. 
Nació hace 76 años en Santa Rosa de Río Primero, tiene 4 hijos y 5 nietos, y acepta que más que actriz y recitadora, es una contadora de historias. Tampoco cree ser una declamadora: “Declamadora era Berta Singerman” (la define como “engolada”). “En cambio yo, primero hago un silencio para entrar al público, y lo recito de otra manera; lo voy contando. Una mujer me dijo que yo recitaba como si fuera pintando un cuadro… Cuando recito o actúo –explica- pongo la imagen. Y hay que armar el personaje desde su psicología… Conocerlo en su interior: qué siente, por qué siente así… Como no sé nada de su vida anterior la tengo que armar para entenderlo y poder representarlo. ¿Por qué convence un buen actor? Porque se mete en la piel del personaje. Porque interpreta desde las tripas…”.

La niña
Es profesora superior de recitado, aunque esa pasión es innata. “Mi maestra de jardín infantil -yo tenía 5 años-  me enseñaba poesías y me hacía actuar. Es como que me encontró algo… Me decía que yo era su primera actriz. Y la gente me aplaudía tanto… ¡Cómo me gustaba! Después, en el colegio, las monjas me ponían siempre como primera figura. Cuando tenía 19 años fue a Santa Rosa una profesora de Córdoba a enseñar recitado… Me preguntaron si quería ir a estudiar con ella y yo de soberbia dije: No creo que me pueda enseñar nada.  ¡Me habían halagado tanto que no pensé que necesitaba técnica! No me daba cuenta pero era soberbia. Y sucedió que una alumna se enfermó y la profesora me fue a buscar. ¡Sin haberme escuchado recitar! Fue por lo que le dijeron… ¡Y saqué todo felicitada!”, exclama con placer.
 Sus anécdotas de cuando era chiquita muestran que siempre tuvo una imaginación desbordante. Dice que era “preguntona”: ”Quería saber, saber, saber… desesperaba a mi madre de tantas preguntas. Mi abuelo era carpintero, y yo imaginaba que el aserrín era nieve cayendo. Les mostraba a mis muñecas como caía la nieve… ¡Ya estaba haciendo teatro!”
 
¿Mala fama?
¿Es cierto que tenés fama de mal carácter? “Soy exigente. En la vida uso mucho el humor pero también me enojo mucho. Cuando daba clases en la Casa Ghersi una madre le dice al profesor de guitarra que los chicos se asustaban de una señora muy mala que gritaba y le pegaba a una chica… Pasó que estábamos ensayando un fragmento de La casa de Bernarda Alba de García Lorca y yo le pegaba a la alumna con un chal… ¡Qué le iba a pegar! ¡Pero los niños escuchaban eso y se asustaban! Pero claro que soy exigente –puntualiza y cuenta: Cuando planteo empezar a ensayar una obra les digo a los alumnos que si aceptan tienen que comprometerse. Como ustedes me falten o no me estudien el texto me voy a enojar mucho porque yo no voy a presentar cualquier pavada, les digo. Siempre he sido así. Me siento tan responsable que me gusta hacer las cosas bien. Siempre digo que hay que hacer las cosas para 10 porque con mucha suerte nos sacamos un 8”. 

Apoyo
Fue una adolescente solitaria. “Lo único que hacía era leer, encerrada, o bajo un árbol en el patio. Lo que no podía hablar con la gente, subía al escenario y sentía que tocaba el cielo con las manos. Y hoy, todavía, siento lo mismo. Y cuando veo actuar a mi gente (sus alumnos) es una sensación que no puedo poner en palabras”.
Armando y sus padres siempre la apoyaron.“La profesora de recitado me dijo ‘Teresita, si usted quiere seguir estudiando, me voy a lucir con una alumna como usted’. Yo muerta de vergüenza le contaba a mi mamá, y ella me decia por qué te asombrás si sabés que sos capaz… No te menosprecies. Mi papá también. Me apoyaron toda la vida. Cuando daba clases yo estaba cansada y mi papá me decía: ‘M’ijita duerma menos horas y haga lo que le gusta. Usted va a ser una gran artista porque tiene fuerzas, ganas; no se deje vencer por el sueño’”.
Tere fue una de las creadoras del grupo Fra Noi; estudió teatro en Córdoba, hizo cursos de dirección, iluminación, juego actoral; dio clases. En 2008 actuó en París; en 2009 recibió el premio Pío León, en 2011 el galardón a la trayectoria artística de Córdoba; y desde 2012 presenta obras con la compañía EscenArgenta Teatro. ¿Alguna vez evaluó llevar su arte a otros lugares? “Un actor importante me dijo que tenía profesionalismo; que por qué no iba a Buenos Aires… Armando, que siempre me apoyó, me dijo: ¿por qué no vas? Pero no quise dejar a mis hijos…”.
¿Cómo define esta pasión de toda la vida? “Parafraseando a Alfonsina Storni - que esta pasión ardiente y desmedida la he gastado señor haciendo versos- yo digo que la he gastado haciendo teatro. Siento que allí he dejado todo… Que acá - suspira- hice mucho. Y que estoy dejando huella…. Estoy contenta... En un tiempo me sentía culpable, pero cuando un sacerdote me dijo que tenía un don y lo tenía brindar, dejé de sentir culpa y empecé a disfrutarlo”. 
Claudio Jose Minoldo

Claudio Jose Minoldo

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