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Un punto de partida para que los consorcios de conservación de suelo sepan por dónde va el agua

La firma Omixon SRL presentó su informe sobre los escurrimientos hídricos requerido por la Secretaría de Agricultura de la Provincia.

Ni total ni exhaustivo. El informe sobre el ordenamiento de las cuencas de los ríos Carnero, Guanusacate y Pinto que pidió el gobierno de Córdoba, con la intermediación de la Sociedad Rural de Jesús María, fue presentado el lunes pasado y dejó sabor a poco.
Pero era lo que se podía esperar de un trabajo por el que se invirtió relativamente poco y al que se le dio relativamente poco tiempo. Es decir, lo que se presentó fue acorde a 90 días de trabajo y $ 600 mil de inversión.
El informe fue presentado por los especialistas Dr. Ing. Andrés Rodríguez (Coordinador Técnico), Geol. Osvaldo Barbeito (Experto en Geomorfología), Msc. Ing. Matías Eder (Hidrólogo), Msc. Ing. Nicolas Guillen (Hidrólogo) y Geog. Ana Laura Rydzewski (Geomorfóloga). Aunque no pudo estar presente en la exposición, se explicó que el tramo agronómico estuvo a cargo de la Ing. Agr. Daniela Mansilla.
Rodríguez dejó aclarado desde su primera frase que éste era un puntapie importante para los estudios por venir, aunque destacó que lo estudiado hasta ahora fue sólido.

Una zona que muta
Precisamente, el trabajo incluyó tres apartados: uno geomorfológico, otro hidrológico, y uno agronómico. El primer tramo estuvo a cargo del geólogo Osvaldo Barbeito. El referente universitario y de consulta destacó varios aspectos. En primer término, que nuestra zona es una de las zonas de toda la provincia donde se están dando procesos geomorfológicos nuevos, or ejemplo, con la aparición de nuevos cursos de río donde no los había. Pueden citarse los casos del curso de agua que apareció entre el camino a Santa Catalina y Asochinga y que cruza la ruta E66 y también el curso de Mula Muerta que, para el geólogo, se trata de un río de llanaura hecho y derecho.
Lo otro que destacó Barbeito fue que desde 1972 hasta 2017 se produjo una perdida de suelo en el pedemonte de la zona estudiada (cuenca Carnero, cuen-ca Guanusacate, cuenca Mula Muerta, cuenca Los Mistoles, y cuenca río Pinto) de 98.100 hecáreas. En 1972, se contabilizaban 160.500 hectáreas contra 62.400 hectáreas que hay actualmente. Si se tiene en cuenta el progresivo desmonte más el aumento progresivo de precipitaciones registrados en los últimos años, se puede observar que los ríos Pinto, Los Mistoles, y Guanusacate tienden a unirse en un punto para desembocar en la laguna de Mar Chiquita. La pregunta que dejó abierta el geólogo fue si había que dejar que esa transición se hiciese sin intervención o si habría que ir planificando para que no traiga inconvenientes en los tramos urbanos que podrían ser atravesados por esa progresión.

Pensar lo que viene
“Este tramo fue una parte y le va a entregar un testigo técnico a distintos actores, a nivel micro (productores en su predio que podrán trabajar planes de pequeña escala) y a nivel macro a los organismos públicos con responsabilidad y competencia para ver cómo manejar estos excedentes con obras de infraestructura”, explicó Rodríguez.
“El desafío es convivir con eventos importantes, hidrológicamente extremos y con las tendencias naturales de la cuenca”, añadió el director técnico del estudio.
“Las buenas prácticas de uso de suelo -advirtió- no evitan los eventos extremos, pero sí determinan la reacción que esos suelos tendrán”.
Como en una carrera de postas, habrá que esperar el estudio que siga a éste y lo suplemente. 
Claudio Jose Minoldo

Claudio Jose Minoldo

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