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Vivir con HIV: “No hay que darle al virus el privilegio de que nos quite la felicidad”

Por: Adriana Felici (Periodista - directora sección En Familia)

HIV no es lo mismo que Sida: el HIV (siglas en inglés ) o VIH (en castellano) es el virus que afecta al sistema de defensas del organismo, y el Sida es un conjunto de síntomas causados por la insuficiencia del sistema inmune. Toda persona con un cuadro de sida tiene HIV, pero no toda persona con HIV tiene Sida porque no necesariamente desarrollará síntomas o enfermedades, aunque sí puede transmitirlo.
Belén Barrionuevo tiene 28 años. Diagnosticada con HIV, hoy es madre de 3 hijos no infectados. Belén aceptó esta entrevista porque desea transmitir, por un lado, que tomando la medicación específica se puede llevar una vida normal, y por el otro porque asumió como misión difundir la importancia de protegerse y realizarse análisis de HIV.
- Me diagnosticaron estando embarazada de seis meses. Tuve pérdidas, mi ginecóloga me derivó al Hospital Neonatal, me volvieron a hacer estudios, y me dijeron que fuera a ver a otra doctora. Cuando llegué al consultorio vi un cartel que decía infectología pero no lo asocié. La médica se presentó y me dijo: “Trabajo con 5 enfermedades; la que te tocó a vos es HIV”. Me pasó lo mismo que en jardín cuando nos ponían vacunas: veía todo borroso. Lloraba y pensaba: “Me voy a morir, que voy a hacer con mi hijo, qué le digo a mi pareja, qué van a decir de mí, nadie me va a querer…”. La doctora me dijo: “Tomáte una semana: gritá, llorá, pataleá… y después hacés el tratamiento”. Y agregó: “Vos te vas a morir de vieja”. Salí del consultorio y sentía que todos me miraban. No me acuerdo nada más hasta que hablé con mi pareja, y al día siguiente empecé el tratamiento.

Visibilizarse
Al principio se aisló. Dejó el colegio. Tardó 6 años en “visibilizarse”. Se unió a grupos, visitó fundaciones, se informó, hizo terapia, retomó sus estudios y en el Colegio Sarmiento conoció al Dr. Ignacio Aguirre, fundador de Aces (Adolescentes contra el Sida). 
- Los grupos son fundamentales. Es hablarlo con alguien que entiende tu dolor. Durante años ni quise aceptar un folleto sobre el tema. Sentía que todos me miraban. Empecé a ir a las reuniones de Aces y por años no dije nada. Un día lo llamé a Nacho y le dije: “Convocá a los chicos; les voy a contar”.
 
¿Es la asociación con la sexualidad lo que dificulta hablar de HIV?
- Se lo vincula con drogas, homosexualidad, vida disipada… Está el estigma de una mala conducta. Sin embargo un altísimo porcentaje de parejas con diagnóstico positivo en Córdoba son estables. La mayoría de mamás positivas que conozco no tuvieron otra pareja. Información hay, pero no todos la tomamos. El desconocimiento lleva a discriminar. Pensamos “a mí no me va a pasar”, pero sólo necesitamos ser humanos para contraer HIV… Y ser lo suficientemente tontos para no habernos cuidado. Además, hoy las transfusiones están muy controladas, pero hace años no. La gente tendría que animarse a hablar más del tema. Y hacerse los análisis. Toda mujer tiene debería hacerse un control cada vez que se hace los estudios de rutina anuales. El ginecólogo debería sugerir el análisis de HIV.

¿Cómo se sigue después del diagnóstico?
- Barajando y dando de nuevo. En la pareja, reconstruyendo la confianza. El tiempo e informarse acomodan cada cosa en su lugar. Y mientras tanto, aprender a quererse, porque muchas veces, por culparnos, dejamos de querernos. Hoy doy gracias a Dios que me tocó a mí; si le hubiera pasado a otra persona cercana a mí no habría sabido cómo ayudarla. 

Discriminación
Belén subraya que deberíamos aprender a diferenciar entre HIV y sida.
- El sida da síntomas, y HIV es cuando el virus está en el organismo, pero no hay síntomas: se anda por la vida como todos. Tenemos excelentes medicaciones y una salud pública que debemos agradecer (no pagamos la medicación), entonces, ¿por qué sigue muriendo gente? No se medican por la discriminación. Sino, todos nos haríamos el análisis.

¿Hay quienes no toman la medicación?
- Yo hice abandono de tratamiento; estuve internada. Una infectóloga me preguntó por qué… Fue el primer médico que le importó lo que me pasaba. Normalmente te hacen la receta y si la tomás o no es tu problema. Esa médica me dijo: “No podés dar ninguna charla ni ayudar a nadie si vos no hacés las cosas bien”. Fue complicado… hasta que encontré a esta infectóloga y a mi padre del corazón Nacho Aguirre.

¿Y los partos? 
- Tenemos derecho a pedir parto natural o con cesárea. En Argentina la mayoría se hace en forma natural si la mamá está con carga indetectable. Antes del parto se da una medicación para que haya menos riesgo de transmisión.

¿Más consejos?
- Incluir la enfermedad en tu vida, pero que no te impida hacer una vida normal ni ser feliz. Los que tenemos HIV a veces no queremos saber, y eso es muy grave. Ésta es una enfermedad crónica tratable. Yo controlo el virus y no él a mí. No le voy a dar el privilegio de que me quite la felicidad.
Claudio Jose Minoldo

Claudio Jose Minoldo

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