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Diversidad cultural e inclusión socio económica

Por: Arq. Agustina Patiño (Responsable del área de Patrimonio y Paisaje Cultural del municipio de Jesús María).

Entornos multiculturales. En un contexto social en donde la globalización y la inmigración nos llevan a crear entornos multiculturales, empezamos a preguntarnos ¿qué es la diversidad cultural? ¿Por qué es importante? ¿Debemos preocuparnos realmente por ser tolerantes e inclusivos?
Entendemos por diversidad cultural la cantidad de expresiones que existen entre los diferentes grupos de la sociedad. Estas expresiones pueden darse a través de creaciones artísticas (artes plásticas, poesía, música,…) y también de expresiones culturales (lenguas, bailes, fiestas tradicionales, gastronomía…).
La mejora en los medios de transporte, la apertura de las fronteras y la innovación en los medios de comunicación, favorecen que cada vez más cosas llegan a más lugares en el mundo. Hoy consumimos sushi, compramos ropa de diseño europeo, escuchamos música colombiana...todo sin movernos de nuestra ciudad. Por otro lado, la inmigración también genera cambios en las prácticas de consumo y los eventos culturales; cada individuo trae consigo un pedacito de su país, un plato típico, una costumbre, una fiesta popular que le ayuda a no olvidar de dónde viene. Pensemos sino en nosotros, ¿cuántos argentinos hay en Europa tomando mate? De repente uno camina por los barrios residenciales de Barcelona y puede comprar yerba o tapas para empanadas.
¿Por qué es importante la diversidad? Puede ser que algunas personas vean esta incorporación de unas culturas en otras como una amenaza. Hay quienes piensan que aceptar en un territorio a diferentes culturas genera conflictos sociales, que nos puede llevar a perder la cultura nacional. Incluso mucha gente opina que la inmigración siempre se trata de la llegada de inferiores, que pueden retrasar el desarrollo del país, que vienen a ocupar puestos de trabajo que “no les corresponden”.
Sin embargo y en primer lugar, la inmigración genera una fuente de competencia, mano de obra, ideas y conocimientos técnicos diferentes. Y esta misma competencia favorece el crecimiento y el desarrollo económico.
El conservatismo cultural puede impedir que las personas adopten un modo de vida diferente, como el de otras personas con historias diferentes. Es decir, “ponerse en el lugar del otro”, una cualidad tan importante en el camino de la tolerancia.
Por último, diversidad significa también oportunidad de evaluar diferentes alternativas, ampliar nuestro abanico para poder elegir. Cerrarnos en nuestra propia cultura perjudica las alternativas de consumo, las opciones económicas y sociales.
¿Cuál es el papel del Estado? En primer lugar el Estado debe tener abiertas las fronteras. Debe generar políticas públicas que amplíen las alternativas de la gente y a su vez apoyar y proteger las identidades nacionales. Es necesario poner en práctica políticas multiculturales, que reconozcan la diversidad y promuevan la incorporación de quienes son diferentes, como única herramienta para crear cohesión en la sociedad.
Las políticas públicas deben abordar la exclusión cultural (apoyar sus prácticas culturales, enseñar su historia en las escuelas, respetar su religión), la exclusión socioeconómica (luchar contra la creencia de que los inmigrantes no desean o no son capaces de convertirse en miembros productivos de la sociedad, facilitar la educación y enseñanza del idioma local) y la exclusión de la participación cívica (otorgar doble nacionalidad para que tengan los mismos derechos).
Tolerancia. Vimos anteriormente qué debe hacer el Estado. Ahora pensemos qué debemos hacer nosotros como miembros de una comunidad: festejar la diversidad, realizar intercambios culturales, reconocer, respetar y promover productos de otras culturas y reconocernos como parte de una humanidad interrelacionada.
La Declaración Universal de los Derechos Humanos menciona: “Art. 2. Toda persona tiene todos los derechos y libertades (…), sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición.” “Art. 13.1. Toda persona tiene derecho a circular libremente y a elegir su residencia en el territorio de un Estado.” “Art. 22. Toda persona, como miembro de la sociedad, tiene derecho a la seguridad social, y a obtener, mediante el esfuerzo nacional y la cooperación internacional (…) la satisfacción de los derechos económicos, sociales y culturales, indispensables a su dignidad y al libre desarrollo de su personalidad”.
Simplemente la próxima vez que veamos que alguien de una cultura diferente usa “nuestros” espacios públicos, obtiene un trabajo que podría ser “nuestro”, lleva a sus hijos a “nuestras” escuelas y nos sintamos molestos por ello, recordemos estos 3 derechos y pensemos que nos debemos a una cultura global, en donde no existen culturas superiores e inferiores, en un marco de ética universal, derechos humanos y respeto por la dignidad y la libertad.
Claudio Jose Minoldo

Claudio Jose Minoldo

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