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Experiencia enriquecedora: De charla con los chicos del COPADI

Por: Adriana Felici (Periodista, directora sección En Familia)

Agustina (32), Magui (25), Romina (30), Leo (22) y Mauricio (20) concurren a los talleres del COPADI, Complejo para la Discapacidad de Jesús María. Fui a verlos con la intención de saber en qué consiste el Taller de “Manejo de Dinero”, y en busca de respuestas me encontré con que lo que iba a ser una entrevista a las profesoras se transformó en una placentera charla entre los chicos, sus docentes y esta cronista, que volvió a su casa con una sonrisa pintada en la cara.
Veamos primero en qué consiste el taller: “Éste y el de lectoescritura fueron pensados para la accesibilidad;  que no tiene sólo que ver sólo con barreras físicas, sino con el acceso al conocimiento. Para nosotros, hablar de discapacidad es trabajar sobre la independencia de los chicos”, explican la psicopedagoga Guadalupe Díaz Murisi y la psicóloga Andrea Frini.
Los cinco asistentes participan de un proceso integral. Incluye por ejemplo: pensar qué quieren comprar con el dinero que ganan (algunos por los ingresos del micro emprendimiento de estampado de remeras; otros por su trabajo externo, como Leo en la Shell, o por la pensión por discapacidad). Se conversa qué desean comprar, de cuánto dinero disponen, prioridades, simulan compras…“Hacemos salidas; como al Mariano Max”, dice Guada, y Magui enseguida acota: “Al nuevo”. A fin del año pasado cada uno hizo una compra. “Salimos, comparamos precios y compraron”, cuenta Guada.

Amiga de la casa
La pregunta que disparó la charla amistosa fue: ¿Qué se compraron? Magui: “Yo unos auriculares con bluetooth… No sábes lo que eran”  (dice “eran” porque los prestó y no los recuperó). Como Romina es tímida, Magui -la desenfadada del grupo- la anima: “Tenéle confianza; la señora es amiga de la casa”. Le cuesta arrancar, pero finalmente Romi se expresa: “Me gusta el taller porque cuando tenés que ir al quiosco tenés que saber cuánto te sale el chupetín”, explica y continúa: “La seño Guada es rebuena. Es copada. A veces la peleo… pero es recopada”, dice, repitiendo un término que, más tarde, terminarán -por iniciativa de Magui- adjudicándome también a mí.
Para hacer las cuentas usan la calculadora de sus celulares. No es fácil, pero lo van logrando. Magui dice que también usan otras herramientas: “Tenemos la otra calculadora (se señala la cabeza)… los dedos”  (los muestra como sumando). Los juegos también intervienen en el aprendizaje: dados, lotería; lo que tenga números. Mauricio nos muestra su cuaderno -prolijísimo- con ejercicios: sumas, restas, situaciones de compras, pagos exactos o con vuelto… Matemática aplicada a la vida cotidiana.
Otro desafío es que Magui saque su dinero del cajero automático: “Su hermana le retira lo que recibe por el micro emprendimiento de las remeras, pero estaría bueno que pueda aprender a hacer una extracción”, explica Guada. Y Magui  aclara: “Que yo misma ponga la tarjeta; que yo sola ponga la clave”.  ¿Y podrás memorizar la clave?, le pregunto. “Claro, si yo sé la contraseña de mi teléfono…”.
Para completar, el taller va aún más allá: dialogan mucho con las seños. “Es un espacio que ellos mismos han construido. Lo demandan, y está buenísimo porque podemos saber qué están pensando, qué dificultades tienen, y tratar de ayudarlos a resolverlas”, concuerdan Andrea y Guadalupe.

De compras
¿Andan con ganas de comprarse algo? “Yo me quiero comprar maquillaje, dice Agus, (uno de sus ingresos son velas y jabones que hace con su mamá). “Ayer me compré dos pares de zapatillas deportivas” (Magui). “Yo me compré un tele, un celular, una tablet y una netbook” (Mauricio). “Me compré una campera, que la tengo que pagar (en cuotas). Y ahora que viene el día del padre, a mi papá me gustaría regalarle unas zapatillas…”. (Leo). “Por todo lo que me cuidó, me gustaría comprarle a mi papá un celular con mi hermana”. (Romi).
Proyectos, sueños, alegría. Y tecnología. Las seños dicen que se manejan muy bien con los celulares, y por si no me lo creo Magui puntualiza: “Yo lo hago de goma”. ¿En qué usan la tecnología? Nueva sorpresa: escuchan y bajan música, juegan, mandan mensajes, chatean (algunos tienen Facebook), ven tutoriales y hacen artesanías (ésa es Magui)… Y por si queda alguna duda de sus conocimientos, cuando puse sobre la mesa mi teléfono para grabar la entrevista, al apagarse automáticamente la luz de la pantalla, Magui lo levantó preocupada. Le expliqué que seguía grabando igual, y me dijo: “Creí que si se apagaba la luz se ponía en modo de bloqueo”.
En suma, si la vida da sorpresas, el periodismo muchas más. Fui a hacer una entrevista sobre un taller y terminé pasando un par de horas hermosas que me enriquecieron; tanto que la sonrisa que me llevé al partir volvió a aflorar en mi rostro al escribir esta nota.

Nota de la Redacción: Los testimonios de los chicos han sido apenas recortados por cuestiones de espacio, pero la esencia de cómo se expresan es textual.
Claudio Jose Minoldo

Claudio Jose Minoldo

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