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Que no repitamos la cantinela

En nuestra (in)sana costumbre de sacarnos el cuero a pedacitos, nos olvidamos de rescatar de nuestras instituciones lo que representan para muchos de afuera.

El Festival de Doma y Folklore tiene una reputación bien ganada fuera de nuestros pagos. Por su voluntariado, porque no se ha visto envuelta en corrupción, porque nunca ha dado pérdidas, porque el beneficio se reparte entre escuelas, porque sigue siendo un referente de las tradiciones de campo más arraigadas, y un largo etcétera que no vale enumerar.
Sin embargo, quienes lo vivimos durante todo el año siempre encontramos una razón para encontrarle “defectitos”. Que si a tal o cual colaborador se les suben los humos a la cabeza cuando se coloca el gafete con su cargo, que si tal o cual es idóneo para ocupar un cargo en la comisión directiva, que si tal o cual va al festival sólo para figurar, que si son muchos los que entran gratis, si realmente es voluntario o no tanto si te dan de comer y te regalan entradas, y un largo etcétera que podríamos continuar durante varios renglones más.
Hay consenso en que el Festival tiene que cambiar algunas cuestiones y nuestro deber como parte (si nuestros hijos, nietos, sobrinos reciben sus beneficios cada año) es insistir masivamente para que los cambios no se dilaten en el tiempo, que se produzcan cuanto antes.
Pero deberíamos consensuar también en que el Festival tiene una génesis admirable, un puñado de hombre y mujeres que pudieron moldear una idea con su esfuerzo personal, poniendo en garantía sus bienes personales, y pensando en los niños que en la década de 1960 tenían más necesidades que sólo la de recibir educación gratuita y pública.
Y deberíamos consensuar en que el Festival es motivo de orgullo, es nuestra gran fiesta de enero, la que nos llena de turistas en una zona no turística, la que genera ingresos en hotelería, bares, confiterías, estaciones de servicio, y todas las instituciones que explotan servicios durante diez o doce maravillosas noches.
Para no repetir la cantinela de siempre y generar un círculo virtuoso alrededor de la fiesta.
Claudio Jose Minoldo

Claudio Jose Minoldo

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