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El Festival de Jesús María intenta frenar el embate de los proteccionistas con una ley nacional

Respaldado por la mayoría de las federaciones gauchas y centros tradicionalistas provinciales, el festival busca proteger las tradiciones camperas con una ley.

Desde hace unos pocos años, la puja entre las asociaciones que defienden los derechos de los animales y el Festival de Doma y Folklore de Jesús María -como máximo representante de la actividad campera- viene teniendo tiras y aflojes, especialmente porque las primeras aseguran que hay maltrato animal, mientras que el festival asegura que no lo hay.
El punto más álgido de esa puja tuvo lugar cuando la fundación  Sin estribos interpuso un recurso de amparo en 2014 para impedir que haya jineteadas, aunque no prosperó, y ése es el temor latente: que le quiten a la fiesta gaucha uno de sus atractivos especiales, el de la lucha desigual entre un jinete y su reservado desde que suena la campana y durante unos cuantos segundos posteriores. Porque Jesús María es la combinación de actividades en el campo de la doma y el escenario y una actividad no funciona sin la otra, ambas se potencian.
En esta edición festivalera, hubo una cumbre de federaciones gauchas y de asociaciones tradicionalistas para reafirmar la defensa de las tradiciones camperas que incluyen la jineteada, las destrezas criollas, y todo tipo de actividad en las que el caballo es una pieza esencial, además de las danzas y la canción folklórica. Pero si todas esas tradiciones tuviesen un amparo legal nacional, se facilitaría la defensa ante las proteccionistas.
“Tenemos hecho el borrador para una ley que proteja la tradición y en la que trabajaron José Citrino con los legisladores nacionales de todos los partidos políticos. Hay mucha gente involucrada y esta semana estaríamos en condiciones de presentar el borrador que se elevará a la Cámara de Diputados. Para la próxima edición del Festival nos gustaría contar con ese paraguas legal”, adelantó Nicolás Tottis, presidente del Festival de Jesús María.
Para el festival y las federaciones gauchas uno de los mejores avales recientes fue la declaración por parte de UNESCO como patrimonio inmaterial de la humanidad a la “Charrería” mexicana, un conjunto de destrezas, habilidades ecuestres y vaqueras propias del charro mexicano. Dicho de otro modo, un primo hermano de la jineteada argentina.
No hay maltrato. “El caballo (que participa en Jesús María) hoy cumple con las condiciones del bienestar animal: tiene el mejor veterinario y está en las mejores condiciones físicas y de alimentación. Y esas condiciones las vamos a defender a lo largo y ancho del país”, comenzó asegurando Tottis para despejar cualquier inquietud.
Por su parte, Alberto Souto, del Centro Tradicionalista de la Provincia de Buenos Aires, fue uno de los que tomó la palabra en el encuentro que tuvo lugar este domingo para explicar: “Los caballos son nuestras mascotas así como otras personas tienen un perro o un gato, de modo que nadie quiere lastimar al que es su amigo, su hermano, y a veces su familia”
“Respecto -agregó Souto- del caballo de jineteada es muy sencillo: en sus genes tiene la suficiente rebeldía como para no permitir que nadie se siente arriba de él, nunca. Los demás caballos lo intentan por un poquito tiempo hasta que se amansan y se hacen amigos del hombre. Si hay maltrato es que hay incompetencia en quien maneja al caballo”.
“El caballo de jineteada es el que menos trabajo tiene si se lo compara con otros caballos de trabajo. Trabaja segundos por semana o minutos por mes, no mucho más. Tiene el mejor potrero que puede tener un caballo, sube tranquilamente a un camión, no se resiste, se deja conducir. Lo único que no quiere es tener un jinete arriba. Trabaja 15 segundos cada vez que ingresa a una jineteada”, aportó el bonaerense.
Claudio Jose Minoldo

Claudio Jose Minoldo

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