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La Fiesta de la primavera fue un enorme picnic familiar

Aunque modesto en su programación musical, la propuesta de las instituciones de la región fue elegida por un par de miles de vecinos de todas las edades.

Que sí, que no, que hagamos algo, que no hagamos nada. La discusión entre las instituciones que vienen organizando la fiesta de la primavera sin alcohol -los municipios y el Festival- fue ardua y terminó con una apuesta y un resultado impensado: la gente eligió participar.
Seamos claros, también. El día anterior fueron las intertribus de la mayoría de los colegios de la zona y muchos festejaron la noche anterior al 21. El día de la primavera fue, para muchos, un hermoso día para descansar.
Sin embargo, no fueron pocas las familias que decidieron trasladarse hasta las inmediaciones del teatrino Tutú Campos y la ribera del río para montar allí un estupendo picnic o una generosa mateada.
La Policía montó un riguroso operativo en el que casi no fue necesario decomisar bebidas alcohólicas, señal de que la mayoría de la gente interpretó la naturaleza del festejo.

9 años consecutivos
La génesis de esta fiesta fue desarticular los festejos que se realizaban en la zona del balneario de Ascochinga que terminaban con incidentes y con peligrosos accidentes sobre la ruta E 66.
Como contrapropuesta, el Festival de Doma y Folklore y los municipios de la región comenzaron a organizar eventos dentro del predio de la Doma, con precios accesibles y una numeración variada. Con los años, se demostró que generaban mayores taquillas los días en que se programaba cuarteto o folklore, no así cuando se traía alguna banda de rock, excepto el año en que trajeron a NTVG que estaba llegando al pico de su popularidad.
Pero también hubo años en que las pérdidas fueron grandes y la convocatoria nula. Recuérdese, por ejemplo, el año en que llovía y tenía que actuar Miranda, espectáculo que fue “para atrás” con los números.
Esas experiencias negativas hicieron que los municipios y el propio Festival se pusieran reacios a invertir grandes sumas de dinero por el riesgo que implicaban.

Animarse a lo diferente
La edición de este año implicará, cuando termine el balance completo, apenas una inversión cercana a los 60 mil pesos, con lo que se demuestra que se puede convocar gente sin poner en riesgo las arcas de nadie.
La jornada del 21 fue una de las más calurosas, especial para darle la bienvenida a la estación cálida del año, y muchas de las actividades que se programaron para la siesta fueron aprovechadas por menos gente.
Así, por citar una actividad, la maratón bizarra fue recorrida por apenas unos 20 participantes ya que el horario en que se realizó, entre las 14 y las 15, fue uno de los momentos más duros de afrontar por el calor.
Entre el teatrino y el portón de ingreso de animales se montó todo un espacio de juegos que fue aprovechado por grandes y chicos.
En el escenario del Tutú Campos se lució la Banda Copada que hizo bailotear a todos los presentes temprano a la siesta y también De caravana que con su propuesta de “tunga tunga” logró cautivar a quienes se habían llegado al predio después de las 18.
El DJ Matías Páez también fue uno de los aciertos de la programación, pero tendrían que haberlo subido al escenario más tarde, quizás antes del número central.
Y sobre el cierre, la Banda del Boliche cumplió con su cometido festivo para el que fueron contratados.
Juntarse, pasarla bien, y celebrar, tranquilamente, pueden asociarse a festejos que no incluyan el consumo de alcohol, como quedó demostrado este año y los ocho años anteriores. Una vida sana y lejos de consumos problemáticos son los emblemas que los organizadores siguen difundiendo en la zona.
Claudio Jose Minoldo

Claudio Jose Minoldo

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