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Discapacitados visuales: ¿sabemos cómo ayudarlos?

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En la zona hay no videntes que se desplazan por la calle sin acompañantes y si bien son bastante independientes, necesitan que los ayudemos. ¿Qué es lo que hay que saber para auxiliarlos? Estuvimos con el grupo que se reúne en la Biblioteca Sarmiento y ellos nos lo cuentan.

Por: Adriana Felici (Periodista)

Desde hace menos de un mes se reúnen una vez por semana en la Biblioteca Popular Sarmiento de Jesús María. Los que hicieron “punta” fueron Graciela Vázquez y Miguel Cejas, pero pronto se engancharon más, entre ellos Esther Lema, Silvia Delugo y Hernán Aliendo.
Todos tienen dos cosas en común: una es que quedaron ciegos de grandes y, dos, que quieren ser lo más independientes posible. Algunos ya se las arreglan bastante bien solos, pero necesitan y quieren más. De esta necesidad surgió la idea de formar un grupo para -como dicen- mejorar su calidad de vida.

Ideas y proyectos
Están llenos de planes: hacer actividad física, organizar talleres, capacitarse para algún emprendimiento… y saben que juntos van a lograr más. Uno de los próximos objetivos es hacer un folleto para difundir entre la sociedad cómo debemos tratar -y ayudar- a los discapacitados visuales. “No siempre saben cómo ayudarnos”, explican, “y si bien muchos de nosotros podemos andar solos, necesitamos la ayuda de la gente, por ejemplo, para cruzar las calles”.
Y aquí viene la pregunta inevitable: ¿Jesús María está preparada para que los discapacitados visuales se desplacen? “No del todo”, responden y nos cuentan que, por ejemplo, ellos podrían cruzar una calle sin ayuda si, por un lado, hubiera semáforos sonoros, y por el otro si los conductores que doblan en una arteria, respetaran al peatón cuando éste tiene prioridad de paso. Pero eso casi nunca ocurre.
También señalan que les haría falta que se emparejaran y mejoraran las veredas. “Es imposible circular cuando hay desniveles, puntualizan”, y Miguel apunta otra necesidad: “Los árboles tendrían que podarse a una altura no menor de 1,90 metros. Hay lugares donde están muy bajos y uno se golpea con las ramas”, explica.
Enumeran también que harían falta más rampas, y determinar -y señalizar- adecuadamente las paradas de los colectivos urbanos; especialmente en los barrios. “Hay lugares en los que no se sabe dónde paran exactamente. Entonces, ¿cómo hago para esperar el colectivo?”, se pregunta Graciela quien por esta causa debe desplazarse en taxi desde su barrio hasta el centro.

Desconocimiento
Volviendo al folleto que quieren hacer -para lo que se van a reunir con el intendente Gabriel Frizza- nos cuentan que, por desconocimiento, la gente en la calle no sabe cómo ayudarlos. Y a veces, claro, meten la pata. “Me ha pasado”, narra Silvia, “que venga alguien de atrás, me agarre y me ofrezca ayuda. ¡Pero me pego cada susto!”, dice riendo, y todos coinciden en que para ayudar hay que acercarse a la persona no vidente y, sin tocarla, preguntarle si necesita ayuda.
Otro error bastante común es agarrarlos del brazo para ayudarlos a cruzar: “Necesitamos que quien nos auxilia nos ceda su brazo y nosotros lo seguimos”, explican.
Es que en realidad encontrarse con ellos “desasna” de varias cosas; por ejemplo que el bastón blanco no sólo les sirve como guía sino para que la gente los identifique con facilidad. Y también que hay un bastón verde para la gente con visión reducida.
Resaltan es que en la zona hay muchas personas ciegas y quisieran que se integren al grupo. “Hay gente que no sabe que nos estamos reuniendo, y queremos ser más. Pueden venir quienes lo deseen”, señalan.
¿Un sueño? Que en la zona haya rehabilitación para no videntes. Varios concurren a la escuela Julián Baquero de Córdoba, donde aprenden a desenvolverse a través de cursos (computación, emprendimientos, etc.), actividad física y apoyo psicológico, entre otros. Aquí -dicen- hay rehabilitación para muchas discapacidades, pero no para ciegos, y así es como muchas personas no se pueden manejar solas.
De todos modos, como son conscientes de que todo de golpe no se puede, por ahora aspiran a que el grupo crezca, a que la ciudad de Jesús María sea más vivible para los no videntes, y a que la gente en general aprenda a tratarlos. “Hay que educar a la población”, concluyen.

Reuniones
El grupo se reúne los martes en la Biblioteca Popular Sarmiento de 18:00 a 20:00. La convocatoria está abierta para todos los no videntes, incluso de comunidades vecinas. 


Autor
Claudio Jose Minoldo

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