Último momento
recent

La otredad que no es prójimo


Más allá de nosotros siempre hay un otro. Hacer que ese otro sea prójimo es una decisión y una determinación. En ejemplos recientes, no hay prójimo.

Los otros son otros en la medida en que son diferentes de nosotros; la otredad es entonces esa posibilidad de reconocer, respetar y convivir con la diferencia; es la única garantía de la diversidad, la que, por lo demás, hace posible esa cualidad de los seres humanos de ser únicos e irrepetibles.
Y hay una operación personal, interior, que implica hacer de ese otro un próximo, un prójimo. Implica movilizar emociones, comprometer sentimientos, que esa otredad no me sea indiferente.
Pasa durante las grandes catástrofes, en los fenómenos climáticos extremos, cuando nuestra humanidad se conmueve ante del dolor del otro y salimos de nosotros mismos, nos hacemos prójimo, y nos ponemos manos a la obra para con esa persona, aunque no haya sido nunca antes “cercana” a nuestros afectos.
Lo vimos durante 2015 cuando cientos de personas ayudaban en la búsqueda de nuestros “desaparecidos” bajo la furia del agua. Lo vimos mientras algunas familias se autoevacuaban porque el agua los obligaba a salir de sus casas.
Lo vimos en los gestos concretos, materiales, físicos, que fueron ofrecidos por cientos de vecinos para con otros vecinos damnificados por el temporal.
Y también están haciendo falta gestos de proximidad ahora que el clima está calmo y que a la comunidad le hacen falta otras respuestas.
Hace falta proximidad en las instituciones que se encierran en sí mismas y son incapaces de acoger bajo sus generosos brazos a otras más débiles, más necesitadas, que imploran contención.
Hace falta proximidad en las personas que, bajo la excusa de la defensa irrestricta de la naturaleza, se olvidan lo que esa misma naturaleza les ocasionó a otros vecinos durante las crecidas. Hace falta determinación y humanidad para lograr que ese otro sea prójimo también.
Claudio Jose Minoldo

Claudio Jose Minoldo

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Con la tecnología de Blogger.