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Más que una expresión de deseos

Cuando una comunidad se ve sacudida por la tragedia, difícil es pedirle optimismo sino se acompaña el momento con acciones concretas y se previene la repetición.

Nos pueden pedir que no nos angustiemos cuando vemos densos nubarrones en el cielo, pero no van a evitar que revivamos los tensos momentos en que quedamos aislados, con las comunicaciones interrumpidas, y viendo como un manso curso de agua se transformaba en una fiera enceguecida que destruía todo a su paso.
Pueden pedirles a las 11 familias que perdieron su vivienda que no pierdan la calma, que no pierdan la esperanza, que una solución está en marcha, pero no evitarán que revivan la terrible conmoción de haber visto como eso que habían construido con tanta ilusión se esfumaba en el transcurso de unas horas.
Pueden pedirles a quienes tuvieron que autoevacuarse de sus casas que no se preocupen cuando llueve, que la próxima vez habrá una alarma, que no tendrán que salir corriendo a las disparadas, pero no podrán evitar que el recuerdo de aquella madrugada les asalte ni bien oigan un trueno o escuchen picar las gotas de agua sobre el techo.
Todo lo que se ha hecho, hasta ahora, en función de la magnitud del desastre parece poco. La sensación es que han dejado casi solo al municipio en la reconstrucción del desastre y que de tanto en tanto la provincia da una “manito”, chiquita, y promete mucho más que lo que hace.
El único plan en marcha concreto es la construcción de 18 microembalses, la reconstrucción del puente en los dos ríos, y la compra de materiales en subasta electrónica. Todo el resto sigue en el terreno de las promesas y con un gobierno provincial en retirada, a la espera del traspaso de mando.
Ojalá que desde el día uno, el próximo gobernador haga mucho más por el saneamiento de la cuenca del río Guanusacate que lo que hizo el actual.
La expresión de deseos para la temporada de lluvias que se avecina es que, si va a ser un verano llovedor, que lo haga espaciado, que llueva cada cuatro o cinco días y que el milimetraje se disperse en muchas horas.
La expresión de deseos para el verano 2015/2016 es que las lluvias no nos devuelvan la angustia de tener que ver a vecinos con el agua en las rodillas y con su vivienda a punto de caerse.
La expresión de deseos es que las obras que se hicieron hasta ahora respondan, que no se las lleve puestas el agua, que resistan, que cumplan su función de defendernos.
La expresión de deseos es que las autoridades adopten la costumbre de invertir en el río y que no se escuden en los años de sequía previos, que haya un monto fijo, que sea parte de una política de Estado.
Y la expresión de deseos es que este río y sus afluentes no se cobren ni una vida más porque cada una de ellas dolió demasiado, porque cada una de ellas puso en evidencia nuestra pequeñez ante la naturaleza. Y que estos deseos se cumplan.
Claudio Jose Minoldo

Claudio Jose Minoldo

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