Último momento
recent

La Huella da pasos para formalizar tres años de educación alternativa

A paso firme, la institución caroyense aspira a matricular niños en 2017. 

Pensar la educación de los hijos es un punto común de madres y padres. Involucrarse al nivel de crear y perfeccionar cada día el ámbito donde los niños asisten para recibir una formación más allá del hogar no es la norma. Eso hacen desde hace tres años en La Huella, un espacio donde asisten unas ochenta familia  con niños de entre 45 días y cuatro años. La propuesta que abona modalidades educativas no tradicionales, con fuerte acento en lo artístico y lo lúdico, ya se proyecta como una institución primaria y posteriormente secundaria.
Desde hace poco más de un mes, esta iniciativa que ya lleva tres años, cuenta con personería jurídica bajo la denominación de fundación. El origen de este espacio ubicado en Luis Alara (norte) 173 viene de la cabeza de Anabel Uanino (32). Esta mujer siempre vinculada a la pedagogía se formó como docente de nivel inicial y recreóloga, para luego zambullirse en diversas experiencias de educación no formal. Esa búsqueda la llevó a trabajar en varias propuestas en Buenos Aires, desde donde hizo base para recorrer otras provincias y países limítrofes siempre con el interés de ampliar el horizonte en materia pedagógica. Escuelas con fuerte impronta artística, donde el conocimiento se creaba y recreaba sin ser depositado de forma lineal en los estudiantes, alimentaron el entusiasmo por gestar la experiencia propia.
De regreso a su ciudad, Uanino comenzó a dar forma a su idea, sumar otras voces de docentes y familias interesadas en una educación alternativa. “Se veía una demanda de otro tipo de educación, distinta a la escuela tradicional y las privadas que existen en la zona, de las cuales dos son religiosas”, explica.

Paso a paso
Uanino no intentó replicar a reglamento alguno de los diversos métodos educativos que conoció en sus andares. Por el contrario, entendió que “la modalidad educativa debía contextualizarse en la zona, cultura y geografía” específica en donde se iría a desarrollar. Lo que sí consideró central es que “la familia sea parte del grupo de personas que está pensando a la escuela”. “No hay una verdad absoluta, hay líneas y entre madres, padres y docentes se construye esto.” En ese recorrido, realizan diversas charlas abiertas para enriquecer el espacio: educación sexual, límites en la primera infancia, primeros auxilios son algunos de los tópicos abordados en la actualidad.
Con tres años recorridos, llegó el momento de dar pasos más firmes. Mientras cumplen con diversas cuestiones legales, ya conciben la posibilidad de poder matricular niños en 2017, de la sala de cuatro y cinco años. “Queremos ir ampliando la propuesta a medida que los grupos que ya están acá vayan avanzando, es decir acompañar ese proceso. No nos interesa abrir una escuela de nivel inicial a final de secundario de un día para otro”. Con esa lógica disruptiva de los modelos clásicos, anda La Huella, con tres años de vida y un futuro inmediato de grandes desafíos.
Claudio Jose Minoldo

Claudio Jose Minoldo

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Con la tecnología de Blogger.