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Reconocer nuestro lugar

Entre un gobierno sin periódicos y periódicos sin gobierno, cualquier analista elige lo segundo. La función de los periódicos es evitarles la desmesura a los gobiernos.

El periodismo oficialista, el periodismo militante, el periodismo rentado, el periodismo corporativo, el periodismo antioficialista, el periodismo destituyente. Son algunos de los nombres que fue tomando el periodismo desde que la política lo puso en cuestionamiento. Y está bien que así sea.
Pocos reparan en que no habría tantos calificativos si los periodistas no anduviesen a los ponchazos por la profesión y mostrando una desorientación año cero.
“Un buen grupo de periodistas viene proponiendo desde hace algunos años una solución que, en verdad, significa un regreso a las fuentes. Formarse en escuelas, talleres, seminarios, pero sobre todo en la lectura y el trabajo de campo, volver a salir a la calle, al encuentro de los personajes, para crear textos largos y complejos que no sólo informen sino que se preocupen por hacerlo de la manera más atractiva”, señaló en un artículo de análisis el periodista Maximiliano Tomas.
Y el filósofo español Fernando Savater tiene una descripción interesantísima sobre lo que significan los periódicos: “Son formas de organización mental; están pensados para transmitir información de una manera determinada. Implican una técnica, una estética y una ética: la forma en que se cuentan las cosas, la jerarquización de lo que se cuenta, el compromiso de hacerlo honestamente”.
Si esas tres premisas se cumplen, ningún gobierno tendrá que temer de ningún periódico, pero tampoco tendría que esperar mucho de él, pues su función es señalar lo que falta, criticar lo que se hace mal, darle voz a las minorías, ser vehículo de los reclamos en nuevos espacios de comunicación  como pueden ser las redes sociales, y denunciar lo que debe ser denunciado.
Porque la función de un periódico es evitarles la tentación a la política de incurrir en la desmesura, en la falta de cordura, en la falta de sentido común. Recordarles que administran lo nuestro por un tiempo.
Claudio Jose Minoldo

Claudio Jose Minoldo

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