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El trabajo, aspecto central para personas con discapacidad

Jóvenes de la zona ha realizado notables experiencias. Los desafíos ante una temática poco difundida.

Por: Leonardo Rossi (De Nuestra Redacción)

A partir de diversas experiencias vigentes, nuestra zona deja testimonio de la importancia del mundo laboral para las personas con algún tipo de discapacidad mental. Sobre este punto se han registrado valiosos casos que llaman a difundir una práctica que implica “un aprendizaje central en la vida adulta” para este colectivo social. Iris Copetti, psico-motricista del Instituto Niño Jesús, reflexiona: “Sería muy importante que más actores privados de la zona pudieran incorporar esta posibilidad a partir de programas que impulsa el Estado”.
Desde hace más de 15 años, en el Niño Jesús gestionan prácticas laborales bajo diversas modalidades. En ese sentido, como cualquier escuela secundaria la institución aspira a “capacitar en espacios laborales reales” mediante algunos proyectos. La profesional de esta entidad educativa indica que se realiza una preparación en función de cada caso: “Algunos son preparados para desarrollarse en un taller protegido bajo el acompañamiento de un profesional, otros para contar con una habilidad funcional en el marco de su hogar, y hay situaciones en las que se apunta a que sean parte del mundo laboral”.
Entre ese objetivo que se plantea desde el ámbito educativo a su efectivo cumplimiento median varias cuestiones. Por empezar es casi nula la demanda laboral para estos jóvenes que están por terminar sus estudios o ya han finalizado su etapa escolar. Actualmente juega un rol importante el Programa Primer Paso (PPP) del gobierno provincial que incluye un cupo específico para personas con discapacidad. En 2013 a través de este mecanismo se incorporaron casi 700 personas y unas 300 en 2014, en toda la provincia. El plan brinda un salario de 2.500 pesos a cargo de la provincia por doce meses, mientras que un tercero cumple el rol de empleador. 

Cambio de vida 
Mediante el PPP, tres jóvenes vinculadas al Niño Jesús han realizado su primera experiencia laboral real. “Las pasantías que hacíamos antes no eran rentadas”, compara Copetti.  Las estudiantes Valeria Viñales (19) y Sabrina Amaya (19) han comenzado a trabajar en ‘Norma Lóndero’ y ‘Tienda La Doma’, respectivamente. Mientras que Patricia Barco (22), ya egresada, va por su segundo año como empleada del Súper Uno. 
“Comenzar con esta etapa para ellas implicó nuevas formas de relacionarse, de comunicarse, de crear vínculos con sus compañeros de trabajo, de lograr autonomía”, puntea. Adoptar a la vida cotidiana los horarios del empleo y los respectivos viajes para llegar a tiempo, el contar con el dinero propio fruto del trabajo, la necesidad de resolver nuevas problemáticas ajenas a las de la vida estudiantil son algunos aspectos que cooperan en ese tránsito a la independencia que la técnica menciona. “Hay todo un proceso que se viene realizando desde la etapa de formación, y que adquiere con el trabajo un punto central donde pueden desarrollar esas competencias que han adquirido”, analiza. Y refuerza su posición a partir de observar los casos mencionados: “Esto les ha cambiado la vida”.

Atención privados y gobiernos
La satisfacción que plantean estos ejemplos abre algunos interrogantes. Por un lado qué ocurre luego de finalizada la renovación del PPP, que puede conservarse automáticamente por dos años. Por otra parte, qué otras opciones hay más allá de este plan. Copetti entiende que esta temática “trasciende por lejos a este programa provincial, y tiene que ver con el desafío de estos jóvenes para poder desarrollar competencias una vez que finalizan su formación”. “Es terrible para ellos terminar la escuela y quedarse en sus casas”, apunta. Aunque hay una gran tarea de espacios como el taller protegido Corazones Unidos este espacio no puede cubrir a toda la población que demanda empleo y a su vez, como se explicó, hay jóvenes que pueden trabajar sin la necesidad de un profesional cerca. 
“Sería importante convocar a los negocios y actores privados de la zona a trabajar sobre este tema”, dice Copetti para hacer un llamado a pensar políticas que aborden a fondo la cuestión. A nivel provincial la Red Incluir ha trabajo en esta línea a partir de la articulación entre cámaras empresariales, ministerios provinciales, municipios, universidades y ONG’S. Replicar esta lógica a escala local no sería un mal inicio.
Claudio Jose Minoldo

Claudio Jose Minoldo

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